El alcohol enfrenta a la FIFA con Qatar
  • La prohibición tajante de vender y consumir alcohol impuesta por las autoridades qataríes ha abierto una profunda brecha con la FIFA, con importantes intereses comerciales en este apartado procedente de su relación con Anheuser-Busch InBev, uno de los grupos cerveceros más importantes del mundo




Denuncias por condiciones laborales infrahumanas; críticas al calendario elegido para la celebración del evento; condena por apoyar a una de las grandes dictaduras del mundo que utiliza el deporte como medio de propaganda... Nada, absolutamente nada de eso ha servido para hacer mella en la inquebrantable confianza de la FIFA en la sede del Mundial de Fútbol del año 2022, Qatar. Y sin embargo, puede que el quid de todo ello, la respuesta para que la FIFA comience a plantearse muy seriamente el continuar dando su apoyo al estado árabe resida en una cuestión meramente comercial.

El alcohol enfrenta a la FIFA con Qatar



"No se podrá consumir alcohol en las calles, plazas y lugares públicos, y esto es definitivo". Las autoridades qataríes se han mostrado así de tajante con la prohibición del consumo de alcohol durante la disputa del Mundial de Fútbol FIFA 2022 del que será sede. Pero no quedan ahí las prohibiciones. Además, el alcohol estará también terminantemente prohibido en los estadios y tan sólo se podrá consumir en aquellos "lugares alejados", según ha sentenciado hace tan sólo unos días el Secretario General de Comité Supremo para la Entrega y el Legado, Al-Thawadi, en una entrevista concedida al diario Al-Sharq.

Aunque el alcohol no es ilegal en Qatar, su consumo y su venta están enormemente restringidos con el objeto de hacer cumplir la ley religiosa que impera y domina el país. Así, los extranjeros por ejemplo deben pedir una licencia para poder beber y los hoteles pueden servir bebidas alcohólicas sólo bajo una autorización especial. Pero estas autorizaciones no permiten que se pueda beber fuera de estos recintos o emborracharse públicamente.

Un problema para FIFA



Estas afirmaciones de las autoridades qataríes, sin posibilidad alguna de posible negociación, han encendido todas las alarmas en la FIFA que, nuevamente, ve como el alcohol es un tema recurrente a la hora de generar importantes conflictos con los países organizadores.

Una de las condiciones que la FIFA impone a los países organizadores en el contrato de organización del Mundial de Fútbol de turno es la permisibilidad absoluta para la venta de alcohol en los estadios. Esta imposición viene subordinada al acuerdo que mantiene la organización con Anheuser-Busch InBev, grupo al que pertenece la marca cervecera Budweiser, y que desembolsa una importante y generosa cantidad de dinero por ser patrocinador oficial de la FIFA.

Anheuser-Busch InBev acordó en el año 2011 extender su relación con FIFA para ser la cerveza oficial de los Mundiales de 2018 y 2022, prolongando así en el tiempo una alianza que nació allá por el año 1986. Esta unión es la que motiva que la FIFA imponga al país organizador la obligación de remover cuantos obstáculos legales puede haber en su normativa interna vigente para permitir la venta de alcohol en los recintos deportivos, lo que generó serios problemas en Brasil  con el Mundial 2014 y ha necesitado de una no menos importante excepcionalidad en Rusia para el Mundial 2018.


La Encuesta del día en Marketing Deportivo MD



Si te ha gustado el artículo síguenos en Twitter @marketingdeport

Participa y comenta esta noticia

 
Top