La sanción de FIFA al Madrid tiene otro problema: Cristiano Ronaldo
  • La sanción de FIFA que impedirá al Real Madrid inscribir jugadores hasta el 01 de enero de 2018 ha supuesto un importante mazazo en la estrategia blanca para el futuro de una de sus estrellas, el portugués Cristiano Ronaldo, que ha pasado de estar en la puerta de salida del conjunto blanco hace apenas un año a convertirse en una de las renovaciones prioritarias para la entidad madridista




Definitivamente, si alguna vez los planes del presidente del club merengue tuvieron como objetivo planificar ya en esta temporada la salida del Real Madrid de una de sus grandes estrellas, el portugués Cristiano Ronaldo, los últimos acontecimientos vividos en el último año en torno al club madridista han echado por tierra toda una estrategia que partía con la venta del jugador ya a la conclusión de la temporada pasada y que va a concluir con la renovación, por todo lo alto (en todo caso a un precio muy superior al que pretendía el mandatario madridista) del portugués hasta el final de su carrera deportiva.

Objetivo: vender a Cristiano



No es algo nuevo. Hace ahora justo un año, Florentino Pérez, a la conclusión de la temporada 2014/2015, comenzaba a elaborar las grandes líneas de actuación de su última estrategia con el portugués Cristiano Ronaldo: venderlo ante la inexorable depreciación a la que se había sometido su figura que en tan sólo un año había pasado de ser valorado en más de 200 millones de euros a apenas 80 millones. El aplastante dominio de Messi y del FC Barcelona aquella temporada motivaron que desde el Real Madrid vieran como primordial planificar, lo antes posible, una venta del jugador luso para evitar continuar perdiendo dinero con su valor.

En el Madrid consideraban que el jugador estaba totalmente amortizado en relación a su coste con la tasa de retorno obtenida durante todos estos años y se hacía necesaria pactar una venta antes de que la depreciación del luso fuese a mayores. Sin embargo, dar el paso hacia esa venta no fue nunca una decisión fácil, sobre todo por el fuerte tirón que el jugador tenía en la afición madridista. La ausencia de un crack lo suficientemente mediático cuya llegada pudiera camuflar la salida del portugués contribuyó decisivamente a que el presidente madridista considerara que, definitivamente, ese no era el momento idóneo para la venta.

Temporada de transición


Con un Jorge Mendes, representante del portugués, negociando desde los primeros compases de la temporada pasada los términos de una posible marcha del jugador a finales de dicha campaña, el Madrid ya trabajaba en la incorporación de un crack de talla mundial que viniera a camuflar las posibles críticas que desde la afición madridista pudieran hacerse hacia la directiva blanca por la venta del delantero luso.

Y así transcurrió la primera parte de la temporada, con un Madrid de Rafa Benítez a la deriva cuyo rendimiento deportivo contribuía sobremanera a la decisión de los dirigentes blancos de deshacerse de Ronaldo antes de que su depreciación fuera aún mayor. La venta a finales de la temporada pasada se daba ya casi por hecha.

La sanción de FIFA al Madrid tiene otro problema: Cristiano Ronaldo


Pero de repente todo cambió. Florentino decidió dar un cambio de rumbo a su timón y arriesgó cesando a un Rafa Benítez que jamás supo ganarse al vestuario madridista y dar entrada a su gran esperanza, a su Guardiola blanco: Zinedine Zidane. La apuesta salió mucho mejor de lo que se esperaba y desde la llegada del francés al vestuario el rumbo del Madrid fue otro hasta terminar conquistando la Champions de la temporada pasada.

En ese cambio de rumbo, inesperadamente, surgió un nombre propio: Cristiano Ronaldo. La confianza depositada por el francés en él volvió a convertirlo en un jugador importante tanto que en la directiva blanca ya comenzaron a analizar que quizás no sería posible alcanzar su gran objetivo, venderlo a final de temporada, ante las críticas que ahora sí llegarían seguro por parte de la afición blanca.

A la conquista de la Champions se le unió el triunfo de Portugal en la Eurocopa con un Cristiano decisivo lo que ahuyentó de manera definitiva los planes del Madrid para el portugués: no podía desprenderse de un jugador que está llamado a ser elegido nuevamente Mejor Jugador del Mundo en la próxima edición del Balón de Oro.

Pero mientras se negociaban los términos de un contrato de renovación en los que el Madrid ya iba a ceder ante las exigencias de Mendes por el nuevo rumbo dado por los acontecimientos, la sanción de FIFA de impedir al Real Madrid y al Atlético de Madrid inscribir jugadores en los dos próximos periodos de fichajes (hasta el 01 de enero de 2018) ha dado otra vuelta de tuerca que ha dejado al presidente blanco a expensas de lo que solicite Cristiano para renovar.

Jorge Mendes sabe que la situación ha cambiado a su favor drásticamente. Con todo un año y medio por delante sin poder inscribir un sólo jugador en cualquier competición, el desprenderse del santo y seña madridista supondría la tumba deportiva de Florentino Pérez como presidente blanco, un hecho que juega a favor de Mendes que ya ha hecho llegar al dirigente madridista que las circunstancias, con la decisión de FIFA, han cambiado sustancialmente, lo que provocará que el Madrid acabe renovando a Cristiano Ronaldo a un precio mucho más elevado de las intenciones iniciales, que en todo caso, y no nos olvidemos, no eran otras que haberse desprendido del jugador hace ahora un año.


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