El Rayo quiere vender su aventura americana

El Rayo quiere vender su aventura americana
  • La entidad franquirroja busca vías para desprenderse lo antes posible de su fallida aventura americana, la compra del Oklahoma City FC, un proyecto abocado al fracaso apenas diez meses después de su puesta en marcha




11 de noviembre de 2015. El presidente del Rayo Vallecano, Martín Presa, hacía oficial la compra del una franquicia de la NASL, la segunda división del soccer norteamericano, confirmando lo adelantado por Marketing Deportivo MD unos meses antes. La compra del Oklahoma City FC, confirmada por Presa ese día, originó una cascada de reacciones en contra en redes sociales de los aficionados del Rayo que consideraban más perentorio la puesta en marcha de otras acciones a la dicha adquisición. Hoy, apenas 10 meses después, la aventura americana es un auténtico fracaso y en el seno de la entidad franquirroja ya trabajan para ver como pueden deshacerse de ella.

Siguiendo los pasos del City



Aquel 11 de noviembre fue un día grande en el Rayo. Siguiendo los pasos que desde hace meses lleva dando en su estrategia de expansión de su marca un club como el Manchester City, el Rayo Vallecano hacía oficial la adquisición de una franquicia situada a 8.000 kilómetros de Vallecas, en Oklahoma, con el objetivo de sembrar una semilla que fuera lo suficientemente rentable para hacer crecer a nivel internacional la marca del club.

Así, desde la entidad se confirmaba la adquisición de la mayoría de las acciones del Oklahoma City FC, franquicia de la NASL norteamericana para convertirse, de este modo, en el primer club español en hacerse un hueco en el soccer USA. De este modo, se ponía fin a más de tres años de negociaciones y viajes, idas y venidas, de los dirigentes del club para comenzar la andadura de la entidad vallecana en una liga donde el ex madridista Raúl había colgado las botas o donde militaban el Fot Lauderdale de Ronaldo o el Miami FC de Maldini.

El Rayo Oklahoma City no gusta en Vallecas



Sin embargo, no todo el mundo estaba satisfecho con la adquisición. Y ese todo el mundo es, precisamente, una de las partes que más preocupaba su reacción en la directiva del club: la afición. En ésta no ven lógico la inversión realizada por el club, alrededor de un millón de euros, cuando consideran perentorio y fundamental otras necesidades dentro del propio entorno del club o de la entidad, como el arreglo de unas deficitarias instalaciones en el estadio de Vallecas, no sólo para los jugadores sino para los propios aficionados o el inicio de las negociaciones para abandonar el actual recinto y buscar nuevo acomodo en otro estadio de la capital.

Las críticas han sido tales que la adquisición rápidamente se convirtió en importante objeto de debate en redes sociales con tantos partidarios como detractores podía presentar la misma en cuanto a su compra. Sin embargo, lo que dejó muy claro la compra fue la existencia de un enorme e importante núcleo entre la afición rayista opuesto al paso dado por el club, algo que iban a tener que explicar muy clara y concienzudamente los dirigentes rayistas para tratar de revertir el proceso.

El Rayo quiere vender su aventura americana



El paso de gigantes dado por el Rayo se debía plasmar en resultados en los siguientes años aunque en principio tenía todas las papeletas para que se convierta en un verdadero éxito. La ciudad de Oklahoma contaba con una población de alrededor de 600.000 habitantes aunque en su zona metropolitana residían más de un millón de personas, aficionados que en el aquel momento sólo tenían como grandes referencias dentro del mundo del deporte a estrellas como Durant o Ibaka en sus Thunder. La ciudad no tenía equipos ni en la NHL, ni en la MLB ni en la NFL, las otras grandes competiciones deportivas estadounidenses, y la presencia de los Oklahoma City FC en la NASL podía convertirse en esa alternativa al baloncesto que tanto reclamaban en la ciudad.

Pero la realidad ha sido otra bien distinta. La región se encuentra en un duro momento de retrocesión empresarial y comercial que supone, en definitiva, menos dinero en las familias para destinar al ocio. Esto, unido a que ese potencial interés por el soccer no ha acabado de despegar en la ciudad tal y como lo ha hecho en Estados Unidos o Canadá, ha provocado una situación bastante crítica.

A pesar de encontrarse a tan sólo un punto del líder, el descenso del Rayo Vallecano a la Segunda División (quién sabe si por ahorrar dinero en los fichajes para poder desembolsar el dinero requerido para la compra del Oklahoma City FC), ha provocado que desde Madrid se haya impuesto un descenso en el sueldo de los empleados de la franquicia norteamericana de entre un 25 y un 40%. Además, se ha "recomendado" viajar en autobús en sus desplazamientos (hecho ilógico toda vez que el rival más cercano se encuentra a 12 horas de viaje por carretera) y en el que su socio minoritario, Sean Jones, comienza a retirar paneles del terreno de juego por temor a que el club los vendiera a sus espaldas. A todo esto únase un rechazo de la afición hacia el club al que ven como el capricho de una aventura extranjera y que han volcado todo su apoyo en el Energy FC, equipo también de la ciudad pero que juega en la liga de menor categoría del soccer, en la USL.

Todo ello ha provocado que Presa haya decidido comenzar a plantearse el abandono de su aventura americana, una aventura que tenía muchos mimbres para ser un éxito pero que el tiempo ha terminado por dar la razón a aquellos que criticaban la nueva aventura empresarial del presidente rayista y cuyo desembolso, un millón de euros, pudo haberse destinado a otras necesidades del club que hubieran evitado su descenso a Segunda.


La Encuesta del día en Marketing Deportivo MD



Si te ha gustado el artículo síguenos en Twitter @marketingdeport


TAG