El lavado de imagen de Lochte funciona
  • Desde que el nadador estadounidense anunciara su participación en la versión norteamericana de Mira Quién Baila (Dancing With The Stars), la imagen del deportista se ha recuperado tras el escándalo de #Rio2016 con la llegada de dos nuevos patrocinadores oficiales




Ha sido, sin lugar a dudas, uno de los escándalos más sonados de la última edición de los Juegos Olímpicos de #Rio2016. La noche loca de Ryan Lochte junto con otros nadadores estadounidenses por las calles de Rio de Janeiro que acabó con importantes destrozos en una gasolinera y con una denuncia falsa ante la policía de los implicados de un supuesto atraco sufrido con el único objetivo de esconder sus acciones, versión que fue rápidamente echada abajo por la policía brasileña, no sólo conllevó la pertinente sanción de las autoridades brasileñas sino que, además, lastró la imagen del conocido nadador norteamericano hasta límites insospechados. Ahora, tras una importantísima estrategia de lavado de imagen, la marca Lochte parece volver a recuperarse entre las firmas comerciales.

Adiós a sus patrocinadores



Es, sin lugar a dudas, una de las grandes asignaturas pendientes de las grandes estrellas del mundo del deporte: el cuidado de su imagen. Iconos y figuras a imitar para millones de aficionados de todo el mundo, reúnen en torno a ellos el potencial y atractivo suficiente como para que las marcas comerciales no duden en depositar en sus cuentas bancarias importantes sumas de dinero con el objetivo de incorporarlos a su catálogo de embajadores.

Sin embargo, cualquier desliz por pequeño que sea, en este mundo actual donde las redes sociales informan al instante de todo cuanto ocurre, puede echar al traste todo y arruinar la imagen de cualquier deportista. En el caso de Lochte, nada más conocerse los acontecimientos comenzaron a circular por la puerta de salida importantes patrocinadores oficiales que habían estado al lado del nadador norteamericano desde hacía años. El objetivo: tratar de que el escándalo no salpicara a sus respectivas marcas. En definitiva, la juerga de Lochte en #Rio2016 no sólo le convirtió en portada de medios de comunicación de todo el mundo sino que además puso en riesgo un negocio personal, el de la explotación comercial de su propia imagen, que le reporta cerca de un millón de dólares al año.

El lavado de imagen de Lochte funciona



Se hacía necesario, por lo tanto, un importante lavado de imagen del jugador con el objetivo de cortar la sangría que su fiesta en Rio le había provocado en su catálogo personal de patrocinadores oficiales. Y la estrategia no fue otra que una entrevista televisiva en prime time en los Estados Unidos en la que comunicaba su arrepentimiento pero en la que, además, informaba de su próxima participación en uno de los programas de más éxito de la televisión estadounidense: Dancing With The Stars, la versión norteamericana del Mira Quién Baila. Y la estrategia no parece estar yéndole nada mal.

Desde que anunciara dicha participación, son ya dos las firmas comerciales que han anunciado su vinculación con el nadador estadounidense: Pino Bross, una compañía de pastillas para el cuidado de la garganta, fue la primera en anunciar su acuerdo con el deportista olímpico. Ahora, apenas un par de semanas después, ha sido la firma de seguridad Robocopp la que ha anunciado la incorporación de Lochte a su catálogo de embajadores por una cifra que se prevé importante toda vez que no ha querido ser dada a conocer por la compañía.

Tras el escándalo de #Rio2016, Lochte vio como rompían su relación comercial importantes patrocinadores como las compañías Polo, Ralph Lauren, Speedo y la empresa de colchones Aireweave.


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