El fiasco del modelo Florentino lastra la imagen del Madrid
  • Por segundo año consecutivo el Real Madrid y sus aficionados se quedan sin el "galáctico de turno", un cambio de proceder en la política de fichajes de la entidad blanca que, lejos de ganarse la admiración de muchos, está convirtiéndose en un importante lastre a la hora de expandir la marca Real Madrid por todo el planeta




Quizás hayan sido muy pocos los que han logrado entender, desde que es presidente del Real Madrid, una de las entidades más importantes del mundo, su manera de proceder dentro del club blanco a la hora de afrontar su política de fichajes. Hombre de empresa como pocos, la particular visión de Florentino Pérez en materia de fichajes hizo que se ganara no pocas críticas respecto a su forma de entender el fútbol. Y sin embargo, ahora que, tras dos años de moderado actuar en este aspecto, parece haber abandonado el sistema que tanta fama le dio, podemos afirmar que si hay algo que echa de menos dicha manera de entender el fútbol y la empresa esa no es otra que la marca Real Madrid.

El nuevo perfil de Florentino



Y de repente, quizás sin que nadie lo esperara, Florentino se volvió humano y comenzó a visualizar el fútbol lejos de esa cima en la que se había instalado desde su llegada al Real Madrid. Alguien quizás muy cercano a él le hizo ver que en esto del fútbol no se trataba de fichar por fichar y cuanto más caro mejor si no de compensar una plantilla a nivel deportivo de la que pudiera sacar el mayor rendimiento el técnico de turno.

Y por segundo año consecutivo, el mercado de fichajes se ha vuelto a cerrar y los aficionados blancos se han quedado sin la particular bomba mediática en forma de nueva incorporación a la que tan acostumbrados estaban desde la llegada de Pérez al Real Madrid. Esa convicción, ese cambio de parecer de los últimos años, ha llevado al mandatario madridista a considerar que tiene todo su álbum de estrellas completo, y que, deportivamente hablando, no hay ningún fichaje que pueda mejorar lo que ya existe en la plantilla madridista.

Una era galáctica



Florentino lo tuvo claro desde que llegara a la presidencia del Real Madrid: cada temporada debía haber un fichaje galáctico que viniera a reforzar la plantilla blanca. "Los mejores jugadores para el mejor club" se le ha oído siempre decir.Y así se hizo: Luis Figo (año 2000 - 60 millones de euros), Zinedine Zidane (año 2001 - 73,5 millones de euros), Ronaldo (año 2002 - 45 millones de euros), David Beckham (año 2003 - 35 millones de euros), Owen (año 2004 - 12 millones de euros), Sergio Ramos y Robinho (año 2005 - 27 y 25 millones de euros), Diarra (año 2006 -  26 millones de euros), Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzemá y Xavi Alonso (año 2009 - 96, 65, 35 y 30 millones de euros), Di María (año 2010 - 25 millones de euros), Coentrao (año 2011 - 30 millones de euros), Modric (año 2012 - 30 millones de euros), Bale (año 2013 - 101 millones de euros) y James Rodríguez (año 2014 - 80 millones de euros).

Divididos en dos etapas, las de sus dos periodos al cargo de la presidencia del Real Madrid, 2000-2006 y desde 2009 hasta ahora, cada periodo estival todo el mundo, aficionados, prensa e incluso aquellos que no profesaban un gran interés por este deporte, esperaban cuál sería el super movimiento del Real Madrid y Florentino Pérez que haría temblar el mercado de fichajes en Europa y en el mundo. Pero desde hace un par de veranos, la cosa es diferente.

El abandono del modelo Florentino lastra la imagen del Madrid



Aunque para muchos no tiene nada que ver, lo cierto es que el fiasco del fichaje de David De Gea la temporada pasada, llamado a convertirse en el galáctico de ese año, por el club madridista, supuso el verdadero cambio de inflexión en la mentalidad de Florentino Pérez. El despropósito del fax de última hora que no llegó dejó su imagen, pero sobre todo, la de su Real Madrid a los pies de los caballos a escala mundial, algo que al parecer le hizo recapacitar.

La llegada posterior al banquillo de un técnico muy alejado de las excentricidades y que se guía por las verdaderas necesidades que a nivel deportivo pudiera requerir el cuadro madridista como es Zinedine Zidane, han hecho el resto.  El "No" blanco al que todo el mundo esperaba que fuera el galáctico de esta temporada, Paul Pogba (Manchester United, 101 millones de euros), ha confirmado definitivamente el cambio de proceder en materia de fichajes del presidente madridista.

Pero ¿qué consecuencias ha tenido ello para el Real Madrid? Frente a todos aquellos que consideran que por fin el mandatario blanco parece haber sentado la cabeza en materia de fichajes y moverse sólo por las necesidades reales deportivas del club, los hay quienes consideran que, en otro plano, en el apartado del marketing deportivo, la pérdida de prestigio de la marca Real Madrid en los últimos años por esos no fichajes es casi tan preocupante como lo que antes, para otros, lo era ese despilfarro en incorporaciones.

Lo cierto es que el modelo marcado por Florentino Pérez, analizado desde ese otro punto de vista no deportivo, lograba un objetivo que pocos clubes podían conseguir: expandir la marca Real Madrid hasta niveles insospechados. Comercialmente hablando, jamás antes en la historia blanca esa marca lograba llegar a los últimos confines del planeta gracias a políticas de fichajes como las que Pérez logró implantar: fichajes galácticos, aunque pueda parecer una paradoja, si es posible que fueran "caros" y, sobre todo, comercialmente rentables.

El club blanco se grajeó una fama a nivel mundial de entidad poderosa, capaz de conseguir "cualquier nuevo capricho, por caro que fuera, en forma de jugador" de su presidente y transmitiendo una fortaleza en términos de imagen ahora debilitada hasta cotas antes inimaginables con esta nueva política de incorporaciones.

Sea porque hay, realmente, un cambio de actitud en el proceder del presidente blanco, sea porque el Real Madrid no puede competir a nivel económico con la oleada de millones que llegan desde el poderoso fútbol británico, lo cierto es que el fin de la era galáctica en el club blanco está pasando una factura casi tan cara como esos fichajes a la marca Real Madrid. Y quizás, el único consciente de todo ello sea el propio Florentino Pérez.


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