#Rio2016 Day 8: Under Armour y adidas silencian el oro de Murray
  • El miedo a vulnerar las normas protectoras que el COI ha impuesto para defender los derechos de los sponsors oficiales en el caso de Under Armour y el de dar notoriedad a una de sus firmas rivales en el caso de adidas ha dejado el oro de Murray en los Juegos de Río sin prácticamente repercusión mediática en el mundo del marketing deportivo




Cuanto menos se hable, mejor. Esa parece ser la postura adoptada por la multinacional norteamericana Under Armour con el último oro de uno de sus más importantes embajadores a nivel mundial, el tenista británico Andy Murray, y sobre todo, tras el serio aviso que parece haber recibido por parte de dicho Comité en lo referente a la protección de los derechos legítimos de los patrocinadores y sponsors oficiales de los Juegos de Río 2016.

Duelo de marcas


Por primera vez en los Juegos Olímpicos, Andy Murray conseguía el pasado fin de semana un hito histórico: se convertía en el primer tenista en lograr dos oros olímpicos tras su triunfo en la pista central del Centro Olímpico de Tenis ante el argentino Juan Martín del Potro, un partido que se decantó finalmente del lado del tenista británico tras cuatro sets (5-7, 6-4, 2-6 y 5-7) y que permitía al tenista escocés hacerse con su segundo oro consecutivo tras su victoria hace ahora cuatro años en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Sin embargo, además del importante partido que a nivel deportivo se disputaba sobre la pista, la misma acogía otro no menos interesante a nivel de marketing deportivo: el que enfrentaba a varias de las firmas de ropa deportiva más importantes del mundo sobre dicha pista central.

#Rio2016 Day 8: Under Armour y adidas silencian el oro de Murray


A un lado de la pista, la firma norteamericana Nike, patrocinadora del equipo olímpico argentino y que, además, tenía en uno de los jugadores de la final, Juan Martín del Potro, a uno de sus principales embajadores. Enfrente, dos firmas que rivalizaban para conseguir quitar el protagonismo a Nike: la multinacional alemana adidas, sponsor oficial del Equipo Olímpico Británico, y la firma norteamericana Under Armour, patrocinadora personal de Andy Murray. De hecho, el escocés lucía ropa de la marca alemana con zapatillas de la firma estadounidense.

Con tres marcas sobre la pista, sólo quedaba conocer cuál de todas ellas lograba hacerse con el título de campeona olímpica. Finalmente, el triunfo cayó del lado del tenista británico lo que llevó a la paradoja de que ninguna de las firmas involucradas en la victoria, ni adidas ni Under Armour, hayan tratado de hacer demasiado énfasis en dicho metal cada una por razones muy parecidas: ninguna quiere conceder a la otra una exposición lo suficientemente importante como para que pueda ir en detrimento de su marca.

Así, adidas, como patrocinadora oficial del equipo olímpico británico, podía haber sacado pecho y haber presumido de oro al lado de Andy Murray. Sin embargo, la marca debía hilar bastante fino para no vulnerar una realidad: que el escocés es embajador personal de Under Armour, por lo que cualquier campaña con el mismo podría vulnerar los derechos reconocidos a la firma estadounidense que, no obstante, estaría muy alerta ante cualquier estrategia de adidas.

En Under Armour la situación era, todavía si cabe, mucho más complicada: cualquier uso del oro olímpico conseguido por uno de sus principales embajadores como es el tenista británico podría acabar en una importante sanción por parte del Comité Olímpico Internacional por vulnerar las restrictivas normas protectoras de los derechos de los sponsors oficiales de dicho Comité. Además, ataviado como iba de ropa adidas, la marca de Baltimore podía estar haciendo una importante campaña a favor de la alemana.

Solución: lo que ya hemos visto en alguna otra ocasión dentro del mundo del marketing deportivo: silenciar el título para que no se hable del mismo y, con ello, no se beneficie ninguna otra marca rival. Este hecho, que tan de moda ha puesto precisamente adidas en galardones como el Balón de Oro, pretende minimizar al máximo el título alcanzado al objeto de no tener la repercusión mediática necesaria para una mayor exposición a nivel mundial, algo que ha dejado a Murray y su gesta sin la necesaria notoriedad dentro del apartado del marketing deportivo.


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