• La firma estadounidense utiliza a Phelps como una verdadera cortina de humo para argumentar y poner en marcha su verdadera estrategia en la segunda jornada de los Juegos Olímpicos de Río: el hijo del ya diecinueve veces campeón olímpico, Michael Phelps. De extenderse este tipo de estrategias, en breve quedará absolutamente desfasada la criticada Rule 40 en el movimiento olímpico




Segundo día de competición en Río. La realidad es que nadie lo esperaba pero lo cierto es que, a última hora, y para sorpresa casi de todo el mundo, se confirmaba uno de los rumores que llevaban toda la tarde en los mentideros de la piscina olímpica de Río: Michael Phelps, cuando nadie lo esperaba, formaría parte definitivamente del equipo de relevos 4x100 estadounidense en la prueba que tan sólo unos minutos después se disputaría. ¿El resultado? No menos sorpresivo:  Phelps y sus compañeros lograban hacerse con el oro olímpico ante Francia y Australia, dando al campeón norteamericano la que es su decimonovena medalla en unos Juegos Olímpicos. Y sin embargo, Phelps no fue el protagonista exclusivo de la noche. En el apartado del marketing deportivo, una firma de sobra conocida por todos, la marca de auriculares Beats, hacía acto de presencia por primera vez en los Juegos Olímpicos de Río con una doble estrategia que ha resultado ser decisiva.

El COI boicotea a Beats



Apenas unos minutos antes de la celebración de la prueba, aparecían en el recinto los componentes del equipo estadounidense. Y como es habitual, el campeón olímpico Michael Phelps lo hacía ataviado por sus ya característicos auriculares, unos cascos de la firma norteamericana Beats que tiene en el nadador a uno de sus más importantes embajadores a nivel mundial.

Sin embargo, esta vez el Comité Olímpico Internacional estaba preparado. O, al menos, eso creía. Hace ahora cuatro años, cada medalla de Phelps en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue un sonoro triunfo para la compañía de auriculares, cuyo logotipo aparecía en todas las imágenes que se transmitían en televisión momentos antes de la celebración de las pruebas ante la pasividad del COI y del Comité Organizador, el LOCOG, que no alcanzaba a encontrar una situación para la estrategia de ambush marketing diseñada por Beats.

Esta vez, sin embargo, en el COI creían tenerlo todo controlado. Antes de aparecer Phelps en el recinto olímpico, conocedores que gran parte de las miradas estarían puestas sobre él, miembros del Comité Olímpico Internacional exigieron al nadador norteamericano tapar el logotipo de sus auriculares, el de la marca Beats, hecho que se hizo con una pegatina. El problema estaba resuelto. O al menos, eso creían en el COI.


Una cortina de humo



Pero Beats tenía tan estudiada su estrategia para la primera aparición pública de Phelps en su regreso, tras su retirada, a unos Juegos Olímpicos, que nadie, absolutamente nadie, podía prever lo que sucedió a continuación.

En Beats no cogió desprevenido la actitud del COI. Es más, la esperaban. Sabían que en el Comité Olímpico Internacional una de las grandes preocupaciones era combatir el ambush marketing en estos Juegos Olímpicos de una manera mucho más beligerante que en Londres, donde la batalla por la protección de los derechos de los patrocinadores oficiales ya fue importante. Y sabían, igualmente, que el COI trataría de ocultar todo rastro de Beats al lado de Phelps. Es más, desconfiaban del hecho de que los miembros de la organización permitieran salir al recinto a Phelps con los auriculares, hecho que finalmente se produjo, aún cuando exigieran tapar los logotipos de Beats.

Pero el triunfo del COI no lo fue tanto. En Beats iban un paso por delante y tenían una estrategia alternativa. Es más, Phelps se había convertido en una cortina de humo para la que realmente era la estrategia norteamericana para la primera aparición olímpica de Phelps en Río: su hijo Boomer, verdadero acaparador del centro de todas las miradas en todo el recinto.

Phelps tuvo unos invitados muy especiales en las gradas de la piscina olímpica en la madrugada del pasado domingo al lunes: su mujer y su hijo, Boomer Phelps, un verdadero monstruo mediático que ya cuenta con una legión de seguidores en redes sociales, hecho éste que en Beats no pasaron por alto. Consciente que Phelps estaría muy vigilado para evitar casos de ambush marketing, en Beats dieron una vuelta de tuerca a su estrategia y convirtieron al propio Phelps en una cortina de humo para su verdadera estraetgia, Boomer. Así, cuando todas las cámaras de televisión enfocaron la reacción de la mujer del nadador norteamericano y la de su bebé antes, durante y a la conclusión de la prueba, uno de los aspectos más llamativos fueron los auriculares que lucía el bebé para aislarlo del ruido del recinto y que, como no, pertenecían a la marca que patrocinaba a su papá: Beats.

La imagen de la mujer de Phelps con su hijo dormido en brazos y con los auriculares de Beats, enternecedora como pocas, rápidamente se convirtió en viral en redes sociales, para mayor gloria de gloria de la firma norteamericana. Su estrategia había sido un éxito. En el COI tienen mucho trabajo por delante para evitar el temido ambush marketing.




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