La televisión, la verdadera dueña de los Juegos Olímpicos
  • El Comité Olímpico Internacional ingresará por los derechos televisivos de los Juegos en los próximos años un montante global que superará los 10.000 millones de dólares en todo el planeta, una cifra que conlleva la cesión de una serie de privilegios a las cadenas adjudicatarias en ocasiones muy contrapuestos a los intereses deportivos de los atletas




Se habla en estos días, y mucho, del enorme poder de los patrocinadores comerciales de los Juegos Olímpicos y del interés del máximo organismo rector de los mismos, el Comité Olímpico Internacional, a la hora de tratar de proteger los derechos de los mismos de las temerosas (pero a su vez admiradas) prácticas de ambush marketing en la que recurren los non sponsors del acontecimiento para lograr acaparar para sí parte de la gloria mediática reservada, en principio, para esas firmas oficiales. Sin embargo, el verdadero poder de los Juegos  no reside, es más que evidente, en los deportistas ni tampoco en los patrocinadores oficiales. El verdadero poder de los Juegos Olímpicos reside en la televisión, verdadera dueña de los mismos capaz de subrogar la disputa de toda una especialidad a sus intereses televisivos y de audiencia.

La natación, en el punto de mira



El buen aficionado a la natación se habrá percatado ya de ello en estos Juegos Olímpicos. La disputa de las pruebas importantes se realiza en horas hasta ahora poco acostumbradas para este tipo de eventos. ¿A qué es debido? ¿Al calor? ¿A la humedad? ¿A las condiciones climatológicas?

Para hallar la respuesta a este asunto debemos dejar a un lado las explicaciones someramente justificables para adentrarnos en el terreno de los intereses extradeportivos que rodean a este mundo del deporte y a este tipo de acontecimientos y que generan situaciones tan absurdas como las actuales.

La prueba de natación de Río tiene una importante novedad: las finales de las categorías más importantes se celebrarán a partir de las diez de la noche, hora local, un horario que tiene una explicación mucho más pecuniaria que la mera observancia del interés por el rendimiento del deportista.

La televisión, la verdadera dueña de los Juegos Olímpicos



Esa hora tan sumamente extraña para la disputa de una competición como la natación responde, exclusivamente, a la obligatoriedad impuesta por la cadena NBC para que dichas pruebas se disputen en un horario local que coincida con el prime time en los Estados Unidos en sus diferentes zonas y usos horarios.

Todo ello provocará que haya pruebas que se disputen pasadas incluso las doce de la noche. Pero la NBC lo tiene claro: la natación es uno de los acontecimientos que más interés despiertan entre las diferentes pruebas olímpicas en los Estados Unidos y la ingente suma de dinero depositada en el Comité Olímpico Internacional para hacerse con los derechos de la competición le habilita para pedir eso o que los nadadores disputen la misma con bañadores de color rosa llegado el caso.

La admisión a trámite de dicha petición por parte del Comité Olímpico Internacional no viene a poner de manifiesto más que el sometimiento voluntario del mismo a los intereses privados de una organización empresarial que vela por la consecución de sus objetivos, sin importarle las posibles consecuencias en el rendimiento de los deportistas que ello pudiera tener.

La disputa de una competición como la natación a esas horas de la noche va a suponer que el deportista tenga que habituarse a unos horarios para nada habituales. Ya ha habido delegaciones nacionales que han criticado duramente la decisión y otras que han tirado de la ironía para tratar de hacer llegar sus quejas al COI, afirmando que esperan que el McDonald's de la Villa Olímpica (también patrocinador oficial del torneo) esté abierto de madrugada por si los nadadores vuelven a la Villa con hambre después de competir.

Desde la propia organización se quiso habilitar los últimos pisos de la Villa Olímpica, los más altos, a los nadadores para evitar que el ruido diurno les restara horas de sueño de cara a la competición puesto que el competir a esas horas iba a requerir descansar y dormir en horario de máxima actividad en Río, en las horas diurnas.

No hay que olvidar que el COI es una organización sin fines de lucro, por lo que todo el dinero recaudado debe redistribuirse necesariamente de acuerdo a una disposición de fondos que lleva el siguiente reparto:


  •  El 51% se destina a la ciudad sede con el objetivo de que ésta trate de recuperar la inversión realizada en los Juegos, en la mayoría de los casos infinitamente mayor a dicho porcentaje.

  • El 20% se reparte entre los diferentes Comités Olímpicos Nacionales (en Río participarán hasta 206).

  • Otro 20% va destinado a las federaciones internacionales de los deportes del programa olímpico.

  • El 9% restante se lo queda el propio COI para gastos operativos y de programas solidarios con países desfavorecidos y en vías de desarrollo.


Recordemos que en mayo de 2014 el COI cerró un importantísimo acuerdo con la NBC a la que concedía todos los Juegos hasta el año 2032 a cambio de 7.650 millones de dólares. Y eso sólo en los Estados Unidos. Los derechos de televisión están haciendo de oro al Comité Olímpico Internacional. Otra cosa muy diferente es el peaje que éste tiene que pagar a las cadenas por esos millones.

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