Los gallos de Cruyff invaden los Warriors
  • La llegada de Kevin Durant a la franquicia de Stephen Curry deja en el aire la pregunta de cómo podrán convivir dos firmas rivales patrocinadoras de las dos superestrellas como son Nike y Under Armour




"Yo no pondría dos jefes en el mismo barco...hay que aprender del pasado". Son palabras del recientemente fallecido Johan Cruyff pronunciadas ante preguntas de los periodistas en el mes de mayo del año 2013, justo tan sólo unos días después de conocerse el flamante fichaje del brasileño Neymar Jr. por el FC Barcelona que en el club azulgrana anunciaron por todo lo alto, sobretodo tras lograr arrebatárselo a su gran rival, el Real Madrid, que a priori parecía el destino del jugador hacía tan sólo unos meses. El temor, según aclararía el propio Cruyff posteriormente, no eran los propios futbolistas en sí sino todo el movimiento de dinero que se genera en torno a ellos y que tenía como máxima expresión a dos marcas: Nike, patrocinadora personal de Neymar Jr., y adidas, principal sponsor de Messi. Algo más de tres años después, los gallos de Cruyff cruzan el Atlántico y cambian de deporte para instalarse en la mejor liga de baloncesto del mundo y en una de las franquicias que más está dando que hablar en los dos últimos años: los Warriors.

Durant ficha por los Warriors



La NBA esperaba con ansiedad la decisión de una de las primeras grandes estrellas de la liga respecto a su futuro inmediato. Y lo hacía por dos grandes motivos: el primero, por conocer cuál sería la franquicia que acogería a Kevin Durant, uno de los grandes del universo NBA a partir de la temporada que viene. El segundo, por conocer si, con la ruptura del mercado que ha supuesto la entrada en vigor del nuevo límite salarial gracias al contrato televisivo que entrará en activo esta misma temporada que está a punto de comenzar, supondría un nuevo récord histórico a tenor de los estratosféricos contratos que se estaban firmando durante el primer fin de semana en vigencia del nuevo tope salarial. Y la decisión no ha dejado indiferente a nadie. Ni en uno ni en otro sentido.

Kevin Durant, MVP en el año 2014 y hasta cuatro veces máximo anotador de la NBA, tenía a todo el sector en vilo. Su decisión iba a clarificar mucho el destino de esta temporada en todos los niveles. Y a buen seguro que su decisión no ha defraudado a nadie. Durant anunciaba a última hora del día de ayer que dejaba los Thunder para fimar con los Golden State Warriors. el equipo de Stephen Curry y compañía al que ya muchos no sólo vaticinan como próximo ganador del anillo sino que ven como el único capaz de perder un anillo que dan por hecho. La segunda cuestión a saber, el importe del traspaso: 54 millones de dólares por dos temporadas (la segunda opcional) en un contrato "modesto" para las cifras que se están viendo pero que tiene su explicación: Durant prefiere esperar al año que viene para dar el golpe toda vez que el límite salarial vivirá otro importante incremento hasta situarse en los 100 millones de dólares.

Los gallos de Cruyff invaden los Warriors



La pregunta ahora es no tanto como conviven y se gestionan dos egos de dos superestrellas del mundo del baloncesto como son Stephen Curry y Kevin Durant en una misma franquicia sino cómo serán capaces de cohabitar dos firmas enemigas como Under Armour y Nike, patrocinadoras personales de uno y otro.

Hace ahora dos años, Kevin Durant renunciaba a su presencia en el Mundial de Baloncesto FIBA celebrado en España por, en principio, cuestiones médicas. En realidad, detrás de su decisión estaba la necesidad de meditar su futuro dentro del mundo del marketing deportivo, con una multimillonaria oferta de Under Armour para hacerse con una de las estrellas de Nike, firma que se vio obligada a hacer un sobreesfuerzo económico para quedarse al jugador a cambio de más de 320 millones de dólares. Desde entonces, las relaciones entre Under Armour y Nike no han sido precisamente buenas.

Con este telón de fondo, y en un deporte tan sumamente profesionalizado como es el baloncesto norteamericano donde, sin lugar a dudas, lo extradeportivo (la industria del marketing deportivo) supera con creces a los intereses deportivos, la pregunta es cómo podrán cohabitar en una misma franquicia dos estrellas de su calado pero, sobre todo, dos marcas comerciales de la importancia de Under Amour y Nike, patrocinadoras de esas dos estrellas y que velarán por superponer sus intereses a los de la marca rival. Para colmo de despropósitos, la franquicia (al igual que el resto de la NBA) está equipada por adidas en un contrato que finaliza a la conclusión de la presente campaña.

Los gallos de Cruyff han cruzado el Atlántico. Y su decisión de instalarse en el vestuario de los Warriors tiene todos los visados para que sea considerada una decisión poco acertada. Sólo el tiempo y la actuación de ambas compañías lo dirán.


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