La paradoja Conley
  • El base de los Memphis Grizzlies es el primero en beneficiarse de la locura del nuevo límite salarial en la NBA: cobrará 150 millones de dólares en 5 años de contrato, una cifra histórica que le eleva a niveles salariales del gran Michael Jordan o de Kobe Bryant




No ha sido nunca All Star. A pesar de las numerosas bajas, acaba de ser descartado por Mike Kryzewski, seleccionador nacional estadounidense, para los Juegos Olímpicos de Río. Es más, se podrían incluso decir más de una decena de nombres que, a primera vista, son mejores bases que él dentro del universo NBA. Y sin embargo, y gracias al milagro de los millones televisivos que han llegado a la NBA procedentes del nuevo acuerdo por sus derechos, Mike Conley va a pasar a la historia de la mejor liga de baloncesto del mundo por haberse convertido en el jugador en activo mejor pagado de todo el universo NBA la próxima temporada.

Derechos de Televisión, ¿la nueva burbuja del deporte?



Octubre de 2014. La NBA anuncia su último gran pelotazo en términos de marketing deportivo: la adjudicación de sus derechos televisivos para un nuevo periodo de explotación que comenzará la temporada próxima y que reportará a las arcas de la organización nada más y nada menos que 24.000 millones de dólares.

Con ello se renovaba el contrato que la NBA tenía con las cadenas TNT, ABC y ESPN durante otros nueve años, disparando los ingresos que hasta la entrada en vigor de este nuevo contrato obtenía, "apenas" 930 millones de dólares por temporada hasta una cifra que alcanzaría los 2.300 millones de dólares al año, en todo caso, muy superior a lo que la propia NBA pretendía obtener por la adjudicación de los mismos.

El límite salarial


El nuevo contrato dibujó un escenario completamente novedoso en lo referente a las negociaciones en los traspasos de los jugadores, un escenario como decimos del que se beneficiarían, precisamente, los denominados "agentes libres". Y en este escenario, podemos decir que Mike Conley estaba en el lugar adecuado en el momento justo. Terminaba contrato con los Grizzlies y se convertía en el primer agente libre en poder negociar su renovación o su contrato con otra franquicia. El primero con el nuevo límite salarial: la entrada en vigor del nuevo contrato televisivo elevaba dicho límite salarial en las plantillas hasta cifras hasta ahora desconocidas.

Hasta la fecha, con el actual convenio, los jugadores recibían entre un 49% y un 51% del dinero que generaba toda la NBA, una cifra que cayó a esos niveles drásticamente tras el lockout del año 2011 en el que los jugadores se vieron "obligados" a dar su brazo a torcer y bajar del 57% que venían percibiendo hasta entonces a la situación actual. El pasado sábado la NBA aprobaba el nuevo límite salarial para la temporada próxima: 94,1 millones de dólares por franquicia, una cifra realmente espectacular más si tenemos en cuenta que son 24 millones de dólares más que la temporada pasada y que hasta ahora, el incremento anual apenas alcanzaba los 7 millones de dólares de una temporada a otra.

La paradoja Conley


Y lo mejor está aún por llegar. Para la temporada 2017/2018 se espera que ese límite salarial alcance un nuevo récord histórico y ascienda a los 110 millones de dólares. Pero al igual que existe un tope salarial, también existe un "suelo" salarial: las franquicias están obligadas a gastarse al menos un 90% de ese tope salarial.  Si ello no fuera posible, la propia franquicia debe repartir el dinero restante entre toda su plantilla. Pero hay más: si a final de la temporada en vigor los jugadores no han percibido el porcentaje de ingresos marcado por la NBA en el convenio, serán los propietarios de los equipos los encargados de abonar el resto.

Y justo ahí estaba Conley. Su contrato finalizaba con los Grizzlies y quedaba a expensas suya y de su agente el saber negociar un acuerdo lo suficientemente rentable como para beneficiarse de este nuevo escenario que se dibujaba en la NBA. Y a buena fe que lo ha conseguido. Conley se ha convertido de la noche a la mañana en el jugador que más cobrará la temporada que viene, a día de hoy: 30 millones de dólares, en un contrato global de 5 años por 150 millones de dólares para renovar con los Grizzlies que le asegura entrar en el Olimpo de los jugadores mejor pagados de toda la historia de la NBA, un elitista club reservado hasta ahora para las grandes estrellas y en el que únicamente estaban Michael Jordan (1997 - 30,1 millones de dólares y 1998 - 33,1 millones de dólares) y Kobe Bryant (2014 - 30,4 millones de dólares), los únicos que lograron superar los 30 millones de dólares por temporada.

Y mientras se espera con ansiedad la ruptura de cualquier límite en los contratos de las grandes estrellas (la mayoría renovarán a la baja esta temporada a la espera de dar el golpe con la nueva subida del límite salarial la temporada próxima), la paradoja Conley ha permitido introducir una nueva variable en la ecuación. Ya no hace falta ser una superestrella, ni haber ganado un anillo, ser elegido MVP o ni tan siquiera haber sido All Star o haber sido seleccionado por la Selección de los Estados Unidos. Tan sólo hace falta tener un buen agente y estar justo en el momento adecuado y en el lugar idóneo. Conley y su representante lo estaban. Su cuenta bancaria da buena fe de ello.


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