Nike se mete en un lío de faldas en Wimbledon
  • La firma norteamericana se ha visto obligada a variar el diseño concebido para las jugadoras ante las quejas de algunas de sus propias representantes advirtiendo que el nuevo uniforme y su diseño dificultaban la puesta en práctica y el desarrollo de su juego




Aunque el torneo de Wimbledon, uno de los más prestigiosos del circuito, no da comienzo hasta la semana que viene, la multinacional norteamericana Nike ya ha conseguido, quién sabe sino como consecuencia de una cuidada estrategia, lograr acaparar para sí la atención mediática de todo el mundo con una puesta en escena que ha sido objeto de crítica incluso por parte de sus propias embajadoras.

Unas normas de obligado cumplimiento



Como decíamos anteriormente, Wimbledon es uno de los torneos más prestigiosos del mundo del tenis. Pero también uno de los más elitistas. Sus impecables y estrictas normas de protocolo exigen que el uniforme de los deportistas que participan en dicha campaña sea exclusivamente en color blanco, dejando muy poco margen de maniobra a la originalidad y atrevimiento de las diferentes firmas de ropa deportiva a la hora de presentar sus diseños para dicho torneo.

Todo ello provoca que esas marcas de ropa deportiva saquen diseños exclusivos para este torneo en cuestión, ante el colorido que suelen tener sus uniformes para el resto de torneos del año. En Wimbledon no todo vale y el cuidado por la estética es una de las grandes referencias, por lo que dichas compañías se desviven por tratar de encontrar con un uniforme, un diseño, capaz de convertirse en protagonista y atraer hacia sí toda la atención mediática del evento, al menos en el plano del marketing deportivo.

Nike se mete en un lío de faldas en Wimbledon



Fruto de ello, la firma norteamericana Nike, quizás la más importante del sector, ha puesto en marcha para la edición de este año una arriesgada estrategia que ha conseguido, aunque haya sido por la polémica que ha levantado, convertirla en el foco de atención de los medios de comunicación y de las redes sociales en el Reino Unido.

Así, la compañía estadounidense ha puesto presentado unos diseños para sus embajadores con una características común: ha acortado tanto las faldas que muchas de ellas, las propias embajadoras, han puesto el grito en el cielo hasta el punto de solicitar y obligar a la marca a rectificar dichos diseños. Y a pesar de que los mismos pasaron todos los filtros y cumplieron con las exhaustivas normas que imponen los organizadores, en esta ocasión han sido sus propias representantes las que han obligado a la marca a rectificar.

No estamos ante una cuestión meramente estética. Según las jugadoras (las embajadoras de Nike en este torneo llegan a las dos decenas), lo corto de la falda hace que durante el juego las mismas lleven su vuelo hasta por encima de la cintura, obstaculizando con ello su juego e impidiendo sacar su máximo rendimiento.

A la firma no le ha quedado más remedio que, a tan sólo unos días del inicio de la competición, dar marcha atrás y rectificar unas vestimentas llamadas para ser el foco de atención durante el torneo, algo que han conseguido incluso antes de debutar en él.

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