Caso De Gea: Los embajadores malditos también invaden adidas
  • En la firma alemana comienzan a vivir en primera persona el escándalo de los embajadores malditos que en los últimos meses ha estado afectando y de qué manera a la imagen y marca de su principal rival Nike con escándalos personales que trascendían a su relación contractual




Hace apenas unos meses podríamos decir que si había una marca o firma comercial realmente afectada por los escándalos de los que se consideran embajadores o representantes de la misma a nivel global esa no era otra que la multinacional norteamericana Nike. Los escándalos de los últimos años, representados en las figuras de Lance Arsmtrong, Jason Gatlin o últimamente Maria Sharapova, pusieron la imagen de la marca en el disparadero hasta el punto de que desde dentro del sector se comenzara a plantear el debate acerca de si realmente la estrategia de la compañía, apostar por las grandes estrellas del mundo del deporte, no era demasiado arriesgada a la vista de lo que estaba aconteciendo. Hoy, varios meses después, podemos comprobar como el riesgo de los "embajadores malditos" no es único y exclusivo de la marca de Oregon.

Benzema abrió el camino



Muchos podrían considerar que las diferentes estrategias de Nike y adidas a la hora de afrontar su plan de marketing dentro de la industria del deporte estaba dando muchos mejores resultados a la marca alemana que a la firma estadounidense. La apuesta de Nike por las grandes estrellas del mundo del deporte estaba reportando una imagen excesivamente negativa como consecuencia de los escándalos de varios de sus embajadores, imagen de la que hasta el momento se salvaba adidas por su apuesta, radicalmente opuesta, de patrocinar eventos y entidades deportivas antes que estrellas del deporte. ¿O quizás no tanto?

Hace ahora algo más de un año la firma alemana comenzó a vivir en su propia persona cómo afectaban los escándalos de sus patrocinados a nivel de marca. Y si bien adidas no apostaba tan decididamente por los embajadores de marca, a nivel de patrocinio colectivo, también registraba importantes escándalos. El mayor, sin lugar a dudas, el que salpicaba a la FIFA con toda la trama de corrupción existente en torno a ella que amenazó con llevarse por delante no sólo la imagen de marca de la organización sino de sus patrocinadores principales.

Pero también comenzaron a aparecer signos de flaqueza en lo que se refiere a sus embajadores. Así, el escándalo más sonado, el protagonizado por Karim Benzema hace tan sólo unos meses en el conocido como "Caso Valbuena" y que llevó a la compañía a agilizar las operaciones para encontrar una punta de lanza para la Euro 2016 a celebrar en Francia toda vez que su principal baluarte, Benzema, corría serio riesgo de quedarse en el camino cmo finalmente así ha sido.

Caso De Gea: Los embajadores malditos también invaden adidas



El caso Benzema fue para muchos un aviso. Un importante recordatorio para la firma alemana en el que se le contaba como, a nivel de riesgos, sus patrocinios eran tan susceptibles de estar afectados por los escándalos de sus patrocinados como en la propia Nike. Sino, que se lo pregunten a adidas estos últimos días.

Hace apenas unos días saltaba a los medios de comunicación españoles en primer lugar y después, dada la repercusión de los mismos, a los medios internacionales, un escándalo que afectaba directamente a uno de los principales jugadores de la Selección Española de Fútbol y, además, uno de los más importantes embajadores que adidas tiene en su catálogo dentro del fútbol español: David De Gea.

El portero español era acusado por una testigo protegido en el caso que se sigue contra el productor, actor y empresario del porno conocido como "Torbe" por explotación de mujeres y abuso de menores. La noticia, rápidamente colapsó las portadas de los medios de comunicación españoles además de convertirse en tendencia en las redes sociales con todo el protagonismo, negativo en este caso, para el guardameta español, un protagonismo que rápidamente se tornó en preocupación en la sede de la marca alemana, que veía como en apenas unos meses dos de sus principales embajadores para esta Eurocopa, el francés Karim Benzema y el español David De Gea, eran protagonistas de escándalos que podrían derivar en fatales consecuencias para la marca alemana.

Con ello se viene a demostrar el enorme riesgo de una de las figuras dentro del patrocinio deportivo por la que más apuestan las marcas y firmas comerciales pero, a su vez, más expuesta a escándalos de consecuencias imprevisibles para la reputación de las compañías. El hecho de que en los contratos que firman las respectivas marcas con esas estrellas del deporte recojan, cada vez más y de una manera más exigente, la obligatoriedad en el cumplimiento de una serie de observaciones que traten de garantizar un comportamiento al menos no lesivo para los intereses de las compañías que les pagan no exime, como podemos comprobar, de los enormes riesgos que este tipo de patrocinio comporta, lo que ha llevado a muchas firmas a contratar importantes seguros que vengan a cubrir posibles contingencias surgidas o sobrevenidas a este respecto.

El escándalo Benzema hace apenas unos meses y el de David De Gea ahora viene a corroborar una realidad casi irrefutable: la maldición de los embajadores malditos no era una exclusiva de Nike como se puede comprobar, lo que pone en evidencia la necesidad de la implantación de unas medidas de control muchísimo más estrictas en las compañías a la hora de encarar este tipo de acuerdos.


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