5 lecciones de marketing que nos deja el gran Muhammad Alí
  • Además de ser uno de los grandes boxeadores de todos los tiempos, Ali fue un adelantado a su tiempo que vio en su deporte una manera de implantar una serie de técnicas, estrategias y tácticas capaces de llevar al mismo al éxito y que hoy en día son pilares claves y fundamentales dentro de la estrategia de marketing a implantar por cualquier marca o compañía




Ha sido, sin lugar a dudas, la noticia del fin de semana. Muhammad Ali, el hombre nacido como Cassius Clay, fallecía a los 74 años de edad. Se agotaba con ello la vida del boxeador que transformó la sociedad norteamericana con los puños y con la lengua. Su arrogancia e irreverencia convirtieron a Ali en un personaje especial, un boxeador excepcional capaz de ganar una medalla de Oro en los Juegos Olímpicos o ser el primer boxeador en ganar tres veces el Campeonato del Mundo de su categoría. Ingenio, carisma, lucidez... son algunos de los calificativos que podían asociarse a un deportista que destacaba por su implicación en la lucha por la igualdad y los derechos de los afroamericanos, capaz de dar una visión crítica de la política norteamericana de la época y con un compromiso total con la religión que pronto le valdrían para convertirse en uno de los líderes más influyentes y admirados de la sociedad norteamericana.


5 lecciones de marketing que nos deja el gran Muhammad Alí



Pero, además de todo eso, la vida pugilística de Muhammad Ali ha sido un enorme libro abierto desde el punto de vista del marketing, un compendio de factores y decisiones que ayudaron a convertir a Cassius Clay en toda una leyenda dentro del mundo del boxeo y que son perfectamente aplicable a la estrategia de expansión de cualquier marca o empresa.

1.- Diferente



No decimos ninguna novedad si consideramos que con Ali los combates de boxeo entraron en una nueva dimensión de la que por entonces carecían. Hasta entonces, los combates se reducían a un mero intercambio de golpes en el que ganaba el que más aguantaba encima del ring. Ali pronto vio que para destacar era necesario ofrecer algo diferente a lo que ya había, a la generalidad.

Con Ali, el boxeo dejo de ser entendido como hasta entonces se vivía: aportó un estilo único hasta entonces jamás visto, moviéndose por todo el cuadrilátero, con juego de pies, pegando sólo cuando veía oportunidad y, sobretodo, interactuando con un público entregado que comenzaba a ver un nuevo espectáculo hasta entonces inexistente.

La crítica se ensañó con él. El nuevo modelo implantado por Ali no gustaba entre los puristas que lo calificaban como algo que no era boxeo. Años más tarde, esa misma crítica reconocía que Ali había sido uno de los grandes responsables de que este deporte llegara con la salud suficiente a finales del siglo XX y comienzos del XXI.

Lo que aportó Ali fue una realidad hasta entonces poco estudiada: para triunfar y destacar era necesario ser diferente. De nada valía ofrecer lo mismo al mundo sino lograbas destacarte y diferenciarte de tu competencia, sino dabas argumentos a tu público para que creyera en tí.

2.- Convicción



Si ni tú mismo eres capaz de creerte tu producto, ¿cómo vas a tratar de convencer a tu cliente para que sí lo haga? Ali vio claro esto desde el primer momento. A pesar de las críticas recibidas, de que nadie le comprendía en esa nueva manera de pelear o de ver como pocos compartían su proyecto, Ali jamás dejó de ser convincente.

Tal es así que incluso se atrevía a predecir, como parte del espectáculo, de esa estrategia de diferenciación y de convencimiento, en qué momento y de qué manera iba a derribar a su oponente. Y sorprendentemente en muchas ocasiones se cumplía. Ali no era adivino. Simplemente aplicaba una estrategia basada en su propio convencimiento de ser el mejor.

3.- Vender el producto



No sólo hace falta tener un buen producto. Además de ello hay que saber venderlo. Y Ali eso lo hacía como nadie. Se preparaba cada combate al detalle para tratar de hacer ver a los demás que su producto, esa nueva forma de pelear, era eficaz y lo suficientemente convincente como para que valiera la pena ir a ver como peleaba.

Victoria tras victoria Ali fue capaz de demostrar que "su" producto era "suficientemente" eficaz como para que todo el mundo se rindiera a sus pies con su nueva técnica, en definitiva, fue capaz de vender su producto de una manera exitosa.

4.- Estrategia



Con Ali el combate de boxeo comenzó a verse como un espectáculo que comenzaba mucho antes de que los boxeadores subieran al ring. A pesar de que su oponente pudiera ser más alto, más fuere y más veloz  que él, Ali estudiaba los combates hasta la extenuación. Y no sólo desde el punto de vista deportivo. Para Ali, el combate comenzaba mucho antes que todo eso.

Su estrategia comenzaba mucho antes de la pelea. Hacía declaraciones con ingenio, polémicas, controvertidas, en lugares donde sabía que la prensa iba a estar presente. Incluso se acercaba a los recintos donde entrenaban sus adversarios. En definitiva, era capaz de generar una expectación en torno a la pelea inusitada para lo que se estilaba en un combate de boxeo hasta el punto de que todo el mundo hablaba de Ali. Y lejos de ser una cuestión de egos, era una cuestión de estrategia: el combate de Ali era físico pero también psicológico, trataba de influir en el estado mental de su rival por lo que su campaña para éste o aquél combate comenzaba muchos días antes de que el mismo tuviera lugar.

5.- Claim



Ali se dio cuenta rápidamente que todo lo que estaba generando, toda esa nueva manera de pelear, esa revolución que estaba llevando al mundo del boxeo, necesitaba imperiosamente un slogan, algo que lograra transmitir lo que hacía, lo que ofrecía o, en definitiva, qué era lo que le diferenciaba del resto.

Sin grandes riesgos a equivocarnos, podemos decir que Ali fue el gran pionero de lo que hoy conocemos como marca personal, tan de moda en la actualidad. Se creó un lema y lo registró oficialmente: "Float Like a Butterfly; Sting Like a Bee". Ali había encontrado la mejor manera de definir a su empresa, su marca, en definitiva, su propia identidad, e hizo con ello que su público lo reconociera y lo recordara.


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