La Euroleague y la FIBA tratan de acercar posturas
  • El objetivo es tratar de encontrar una salida pactada lo suficientemente rentable para ambas partes que venga a poner fin a un conflicto que amenaza con provocar un verdadero cisma en el baloncesto europeo no sólo a nivel de clubes sino incluso a nivel de selecciones nacionales




A pesar de que para muchos es una situación irreconducible, la Euroleague y la FIBA, en un último intento por salvar el baloncesto europeo y evitar una confrontación de incalculables consecuencias, se reunirán en el día de hoy en Munich para, como mínimo, tratar de acercar posturas y evitar un enfrentamiento que sólo podría tener resultados negativos no ya en la relación Euroleague - FIBA, bastante dañadas ya, sino en el conjunto del basket continental en general.

La Euroleague y la FIBA tratan de acercar posturas



A lo largo del día de hoy se va a producir en Berlín una reunión que se antoja clave para el futuro del baloncesto europeo en particular y, quién sabe, si del baloncesto mundial en general: la que mantendrán dos de las organizaciones que más protagonismo han alcanzado dentro del sector en los últimos meses: la Euroleague y la FIBA.

El objetivo fundamental, tratar de encontrar una solución los suficientemente factible para ambas partes que venga a poner fin a la batalla por controlar el baloncesto europeo a nivel de clubes, verdadero objetivo de las dos organizaciones desde hace ya algunos meses, sobretodo después de las últimas sanciones por parte de FIBA que han puesto en entredicho la participación de varias de las mejores selecciones nacionales del mundo en las próximas citas continentales.

Control de un negocio multimillonario



El conflicto surgido entre ambas partes nace verdaderamente hace algo menos de un año, cuando la FIBA se percata del enorme negocio que tiene entre manos la Euroleague con la mayor competición a nivel de clubes de baloncesto del mundo tras la NBA.

Desde entonces, la FIBA ha tratado primero de acercar posturas con la Euroleague para recuperar el control de la organización de dicho torneo y, después, ante la negativa de ésta, para tratar de imponer el suyo propio, una suerte de Champions League de baloncesto que no ha contado con el apoyo total e incondicional de los clubes más importantes de Europa, lo que ha desencadenado, en última instancia, una serie de sanciones por parte de FIBA Europa que ha acabado afectando a las Federaciones Nacionales.


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