El Barça se resigna a asumir las condiciones de Qatar
  • En el club azulgrana son conscientes de que QSI ha pasado a tener la iniciativa en las negociaciones y que deberán asumir la cesión de una serie de contraprestaciones que bien pudieran exigir los dirigentes árabes si finalmente se quiere renovar el acuerdo que les une a Qatar Airways como sponsor principal de la camiseta azulgrana




Para muchos la situación que hoy en día se vive en el asunto del patrocinador comercial del FC Barcelona era algo que ya se sabía desde que el actual presidente de la entidad azulgrana, Josep María Bartomeu, rompió el pacto alcanzado justo antes de las elecciones presidenciales del club, hace ahora casi un año, por Javier Faus, ex vicepresidente económico del Barça en la anterior legislatura, y que alcanzó una importante alianza con los representantes de Qatar para que el actual sponsor, Qatar Airways, continuara vinculado al FC Barcelona durante los próximos años. Ahora, casi un año después, hasta los más reticentes son conscientes de que aquellas voces críticas con la ruptura de dicha alianza llevaban más razón de la que en principio quisieron darle.

Cronología de una ruptura



Para entender cuál ha sido la evolución de los hechos hasta llegar a la situación actual, conviene llevar a cabo un ejercicio de repaso a todo lo vivido en los últimos meses en el caso del patrocinador principal de la camiseta del FC Barcelona, un acuerdo crucial que tiene mucho que decir en el futuro del club.

Hace ahora algo más de un año, el FC Barcelona y los delegados de Qatar comenzaron las negociaciones para renovar un acuerdo que se firmó en el año 2011 y que tendrá su punto y final el próximo 30 de junio. El mismo ha dejado en las arcas azulgranas alrededor de 175 millones de euros en todo el periodo, una cifra importante pero que tras los últimos movimientos en el mercado dentro del sector ha quedado seriamente desfasado.

Con esta premisa, mejorar el acuerdo comercial con Qatar, Javier Faus, vicepresidente económico de la entidad azulgrana en aquellos momentos, consigue obtener de los representantes árabes un acuerdo que supondría ingresar el doble de lo que percibe en la actualidad el club, alrededor de 60
millones de euros anuales
.

Sin embargo, la victoria de Bartomeu en las elecciones presidenciales que apenas un mes después de alcanzar dicho preacuerdo obtiene el actual presidente del club le da la suficiente capacidad para intentar renegociar el preacuerdo alcanzado por el ya ex vicepresidente económico del club y solicitar un incremento en las cantidades a percibir además de otra serie de condiciones como la liberación de la camiseta de entrenamiento.

Enfado árabe



El club, con su presidente a la cabeza, amenaza a los árabes con comenzar a negociar con otras compañías si no atienden sus exigencias, desoyendo las voces críticas que salían desde dentro de la propia entidad y que aseguraban que en caso de no salir bien la jugada azulgrana, se podrían dar a los árabes motivos más que suficientes para armarse de razón y rechazar cualquier tipo de contraoferta azulgrana.

Sin embargo, esa otra supuesta compañía jamás llega y la jugada del FC Barcelona, presionar a Qatar con posibles compañías interesadas, se viene al traste cuando Qatar lleva a cabo un doble acuerdo que enciende las luces de alarma en el club azulgrana: el primero, los rumores que llegan de un interés de QSI, la entidad encargada de llevar los acuerdos comerciales de Qatar, de negociar con el PSG, club del que es propietario, para echar de su camiseta a Emirates, rival de Qatar Airways. La cifra, notablemente inferior a los 60 millones de euros que ofreció al Barça pero que en todo caso supondría el mayor acuerdo comercial de la historia del fútbol francés.

Sin embargo, esas luces de alarma llevan casi al pánico cuando apenas un par de semanas después de lo del PSG, QSI anuncia el acuerdo alcanzado con el Bayern de Munich para patrocinar la camiseta de entrenamiento del club alemán a cambio de 15 millones de euros por temporada. Traducido: Qatar iba a tener menos dinero para presentar ese incremento que exigía el club azulgrana para renovar. Pero no sólo eso: Qatar buscaba una plataforma de promoción, un club que le sirviera de expositor para sus planes de expansión. Y lo mismo le daba que ese club fuera el FC Barcelona o el todopoderoso Bayern alemán.

El Barça se resigna a asumir las condiciones de Qatar



De repente, los directivos azulgranas ven que el bastón de mando pasa repentinamente a los responsables de Qatar y tratan de formalizar nuevas reuniones para tratar de retomar las negociaciones  y devolverlas, al menos, a la situación inicial alcanzada por Faus en su momento. Pero, muy probablemente, ya sea tarde.

Los dirigentes árabes son conscientes de que el club azulgrana carece de ofertas, al menos tan importantes, como la que ellos pusieron en su momento en la mesa. Pero esa ausencia además les capacita para pedir nuevas contraprestaciones e incluso una renegociación a la baja en el acuerdo que de renovación que se rompió.

Y así llegamos al momento actual, con un FC Barcelona sabiendo que el tiempo corre en su contra y unos dirigentes árabes conscientes que cuanto más transcurra es tiempo más bajará el precio del contrato, un contrato que en el club ya se han resignado a aceptar casi en cualquier condición, toda vez antes del 30 de junio el club debe contar con un sponsor ya cerrado.

En el Barça ya saben que tendrán que acatar con las condiciones que le impondrán desde QSI si quieren firmar con los dirigentes árabes. O eso o poner muy en tela de juicio y en peligro el futuro económico de un club que necesita lo antes posible los contratos procedentes de un acuerdo comercial.


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