Serena se aprovecha de la crisis Sharapova
  • La tenista norteamericana, actual número 1 del mundo, se ha convertido en el principal atractivo para firmas y marcas comerciales tras el positivo de la jugadora rusa Maria Sharapova




Si hay una deportista que, desde el punto de vista comercial, todo el sector ponen en el foco de la actualidad mediática tras el positivo de la reina del marketing, Maria Sharapova, anunciado por la propia tenista hace apenas una semana, esa no es otra que la actual número 1 del mundo, la norteamericana Serena Williams, una tenista que a pesar de que deportivamente hablando ha tenido pocas rivales capaces de hacerle sombra sobre las pistas, a nivel mediático y comercial siempre ha ido un paso por detrás de la que es (al menos era hasta ahora) la número uno en esta rama.

Un negocio se tambalea



Las consecuencias que el positivo anunciado por la propia Maria Sharapova hace apenas siete días va a tener sobre el mundo del tenis no para de crecer. Y las repercusiones y análisis del mismo se suceden y salen a la luz desde diferentes puntos de vista, alguno de ellos sumamente interesantes como el que nos ocupa dentro del mundo del marketing deportivo.

Así, una de las consecuencias inmediatas del positivo de Sharapova debemos buscarla en el apartado comercial, donde a la preocupación existente en el entorno de la tenista acerca de las repercusiones que dicho anuncio puede tener sobre un imperio comercial que mueve 258 millones de euros al año, se unen ahora los efectos "positivos" que este nuevo caso de dopaje puede tener sobre la imagen de otras tenistas del circuito.

Serena se aprovecha de la crisis Sharapova



Así, a nadie le cabe la menor duda. Una de las principales beneficiadas de manera inmediata de este caso de dopaje a nivel comercial será, sin duda alguna, la tenista norteamericana Serena Williams, actual número 1 del mundo, que ha comenzado a ver como marcas y firmas que tenían en la jugadora rusa como su referencia dentro del sector han comenzado a girar sus estrategias comerciales a un interés por incorporar a su catálogo de represantes a la jugadora estadounidense.

Ello redundará, definitivamente, en un mayor beneficio en los ingresos que la jugadora norteamericana obtiene por la explotación comercial de su marca, un ratio mucho más equilibrado que el que presenta la tenista rusa, donde de sus casi 30 millones de dólares de ingresos de 2015, casi 24 millones procedían de sus acuerdos comerciales y tan sólo 6 eran fruto de sus resultados deportivos.

Esta relación variaba sustancialmente en el caso de la tenista estadounidense, que obtuvo el año pasado casi 25 millones de ingresos y donde 13 millones procedían de sus acuerdos comerciales frente a los 12 que llegaban a las arcas de la norteamericana vía resultados deportivos.




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