La afición gana la Batalla de las Entradas en la Premier
  • Los hinchas británicos que se desplacen a ver a sus equipos cuando éstos jueguen fuera de su estadio tendrán un precio único de entrada de acceso a dichos recintos de unos 40 euros, con lo que se potencia de manera abrumadora la asistencia a los recintos deportivos al tiempo que se protege el producto "fútbol" que vende la competición




Ya hay solución a uno de los conflictos que amenazaba con provocar una importante crisis de reputación a la marca Premier hasta el punto de que, nada más atisbarse los primeros esbozos de dicha crisis, fue la propia Premier la encargada de tomar cartas en el asunto para, con el consenso de los clubes que la integran, poner fin a un asunto que se preveía complicado de solucionar.

La afición gana la Batalla de las Entradas en la Premier



El escándalo del precio de las entradas en la Premier League, conocido como la Batalla de las Entradas, donde los aficionados, hace apenas un par de semanas, comenzaron a levantarse y a manifestarse en contra de los intereses e intenciones de los propios clubes de los que eran seguidores de mantener e incluso, en muchos casos, incrementar el precio de sus entradas para la próxima temporada, ha llegado a su fin gracias a la intervención de la propia Premier e incluso del propio presidente David Cameron.

Así, la oleada de críticas recibida ha impulsado a los clubes de la competición británica a llegar a un acuerdo para fijar el precio de las entradas visitantes en un máximo de 40 euros para las próximas tres temporadas gracias a un acuerdo que da a todos los fans visitantes un status único e igualitario en toda al Premier.

Proteger el producto



La acción se encuadra dentro de la iniciativa introducida por la Away Supporters' Initiative en el año 2013 que obligaba a los clubes a invertir un mínimo de 260.000 euros para apoyar económicamente los viajes, reducir el precio de las entradas y facilitar la experienca lejos de sus estadios y, de paso, incrementar los aforos.

En definitiva, no se trataba más que de proteger el producto "fútbol" que vendía (y vende) la Premier y que ha traído como consecuencia el pasar a tener una media de un 90% de ocupación en todos los estadios de la competición durante las últimas 20 temporadas, ocupación que en las dos últimas se ha disparado hasta el 96%.




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