Río 2016 enfrenta a Nike y el Barça por Neymar
  • La firma estadounidense quiere a toda costa al internacional del FC Barcelona en la cita olímpica para estructurar en torno a él su nueva campaña global para los Juegos.

  • En el club azulgrana piensan que es el momento de que al que ya consideran relevo natural de Messi tome un descanso después de tres veranos consecutivos sin vacaciones.




En plenas negociaciones, complicadas, entre el FC Barcelona y la firma norteamericana Nike para la renovación de la alianza que une a ésta como sponsor técnico de la entidad azulgrana, se ha colado de sopetón un nuevo motivo distorsionador de la buena sintonía que desde ambas partes se esfuerzan en mantener durante las mismas al objeto de cerrar un contrato que tanto a una como otra les interesa, conviene y necesitan para sus proyectos venideros: la participación del internacional brasileño en los próximos Juegos Olímpicos de Río 2016.

No perder la iniciativa



No hay un día que pase en el que el futuro de la camiseta del FC Barcelona, bien en la vía comercial, con su negociación frustrada con Qatar y su acercamiento a Pepsi (no se descartan nuevas sorpresas en este apartado), bien en la vía de la sponsorización técnica (su renovación con Nike) no sea protagonista en el club azulgrana.

El futuro ha querido que dos de los acuerdos de patrocinio más importantes dentro de un club como el FC Barcelona, el del patrocinador comercial de la camiseta y el de la firma encargada de suministrar las equipaciones, hayan coincidido en el tiempo a la hora de negociar su futuro, lo que complica y mucho los esfuerzos que desde la entidad azulgrana se deben hacer a varias bandas para tratar de tener controlados ambos procesos con el temor de llegar a perder la iniciativa tanto en uno como en otro tal y como ha ocurrido en el caso de Qatar.

Río 2016 enfrenta a Nike y el Barça por Neymar



Pero si complicadas están siendo las negociaciones de los dirigentes del Barça para hallar relevo a Qatar (o bien acabar definitivamente renovándola en una vuelta de tuerca más) como patrocinador comercial de la camiseta azulgrana, no menos difíciles están siendo las conversaciones con Nike para continuar contando con la firma estadounidense como sponsor técnico del club azulgrana.

La última piedra en el zapato de los responsables del departamento de marketing del Barça en dichas conversaciones ha sido el papel de Neymar en un acontecimiento que Nike tiene enmarcado como fundamental para la estrategia diseñada por la compañía norteamericana junto con Neymar: los Juegos Olímpicos de Río 2016.

En Nike lo tienen claro: Neymar debe ser la punta de lanza de la estrategia de la marca para un acontecimiento del que no es patrocinador oficial (lo es adidas) y en un mercado tan importante para la compañía como es Brasil. Además, supondrá la puesta de largo del brasileño como el nuevo embajador global a nivel mundial de la compañía para los próximos años, cogiendo el testigo que dejará el portugués Cristiano Ronaldo, al que Nike irá, poco a poco, pasando a un segundo plano.

3 años sin descansar



Sin embargo, ese interés de Nike por contar con Neymar en el acontecimiento olímpico choca radicalmente con idea inicial planificada por los responsables del FC Barcelona, que es dar un descanso al que consideran será el relevo natural de Messi en el club ya incluso el año que viene en cuanto a importancia dentro del terreno de juego.

Neymar lleva "sin vacaciones" de manera ininterrumpida desde hace tres años: en 2013 disputó con Brasil la Copa Confederaciones como país anfitrión del Mundial que tan sólo un año después organizó el país sudamericano y en el que Neymar fue uno de los protagonistas. El año pasado Neymar volvió a tener que quedarse sin el descanso que hubieran querido los responsables del Barcelona al participar en una nueva edición de la Copa América, de la que fue apeado rápidamente tras la sanción que le impusieron por su expulsión ante Colombia.

En el FC Barcelona no les cuadra un cuarto año consecutivo sin dar descanso al brasileño, sobretodo con su participación en un torneo tan exigente como son unos Juegos Olímpicos. Con el futuro de Messi en el aire y las intenciones de convertir a Neymar en la nueva estrella azulgrana que coja el testigo del argentino, en Can Barça no gusta nada la idea de Nike de llevarse a Neymar a los Juegos.

En Nike están por todo lo contrario. Neymar es la pieza angular de su estrategia para Río. Su repercusión y mediaticidad en el país sudamericano es tal que una ausencia del brasileño supondrá, incluso antes del inicio de los Juegos, un fracaso más que sonado para la marca norteamericana. En Nike ya están a punto de perder la paciencia con el asunto del patrocinador comercial del club que le está motivando un importante retraso en su estrategia de cara a la camiseta del club de la temporada que viene, por lo que una negativa por parte del Barça a la participación del brasileño en los Juegos podría ser la gota que colmara el vaso en dicha relación.

Una renovación necesaria para ambos




Y en medio de ambos, una renovación de la relación que se antoja clave para ambas. El FC Barcelona no puede prescindir de Nike y lo sabe. Los contratos, presentes y futuros, alcanzados por adidas con importantes clubes y selecciones nacionales europeas, dejan a la firma alemana con poca capacidad de acción de cara a sus intenciones para vestir al Barça. Al menos, en los términos económicos que exige el club azulgrana. Y sabe que el resto de firmas pretendientes (Puma, Under Armour, New Balance) podrían tener el dinero suficiente pero no la infraestructura a nivel mundial que en la actualida le da Nike, un hecho clave en su estrategia de expansión de la marca FC Barcelona a nivel mundial.

En Nike sucede algo parecido. Tras las pérdidas de clubes y selecciones nacionales de importante postín a manos de precisamente adidas, no se puede permitir el lujo de perder a la entidad más importante que le queda dentro del mundo del fútbol en la actualidad: el FC Barcelona. Eso si quiere seguir siendo alguien de importancia dentro de este deporte.

Y entre ambas posiciones, la participación de Neymar en los Juegos. De cómo gestionen ambas partes dicha circunstancia y la mano izquierda que los responsables de ambas entidades puedan demostrar durante todo el proceso dependerá en gran medida que el hecho en sí quede en mera anécdota o que, finalmente, se convierta en el elemento distorsionador de unas complicadas relaciones en las que todas las partes implicadas se juegan mucho.


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