La FIFA tiene un problema con Rusia 2018

La FIFA tiene un problema con Rusia 2018
  • Más del 80% de los ciudadanos rusos no muestra interés alguno en el Mundial que organizará su país en apenas dos años, lo que puede lastrar de manera muy importante la estrategia de FIFA para lograr conseguir los objetivos económicos previstos para dicho Mundial.

  • El dato es sumamente importante si tenemos en cuenta la influencia que este hecho, unido a los escándalos de FIFA, puede provocar en las firmas y marcas comerciales a la hora de valorar su predisposición y oportunidad de sumarse como patrocinadores oficiales a un evento que exige una inversión mayúscula.

  • En FIFA dan por hecho que las previsiones realizadas hace dos años, nada más concluir el Mundial de Brasil, y que vaticinaban que Rusia sería el Mundial que más ingresos generara para FIFA de toda su historia, están en entredicho tras la nueva realidad existente tanto en el organismo como en el gigante europeo




Por si eran pocos los problemas que asolan a la FIFA en los últimos meses, envuelta en un escándalo sin proporciones hasta ahora antes conocidas de corrupción y sobornos en el que se ha visto implicada la plana mayor del máximo organismo rector del fútbol mundial, la entidad tiene que lidiar ahora con otro no menos importante problema con su máximo evento, el Mundial de Fútbol, que en apenas dos años se celebrará en Rusia y que tiene sin desvelo a los actuales dirigentes (ocasionales) de FIFA, no digamos al Comité Organizador ruso del mismo.

Los rusos "pasan" de su Mundial



El asunto puede parecer carente de importancia a primera vista pero es mucho más serio de lo que en principio pudiera creerse: según el último sondeo llevado a cabo por el Instituto Oficial VTSIOM, al 83% de los rusos no les interesa para nada el próximo Mundial de Fútbol que organizarán en el año 2018, apenas dentro de dos años.

La percepción, sin embargo, preocupa y mucho, a los máximos responsables de la organización del evento, comenzando por el propio Ministro de Deporrtes y presidente a su vez de la Federación Rusa: "Es un hecho, desafortunadamente. Los ciudadanos rusos no acuden a los estadios y tampoco siguen el fútbol por la televisión", esgrime como escueta respueta a una pregunta relativa al respecto, una respuesta que esconde la enorme preocupación existente en dicha organización y en FIFA.

Infraestructuras y violencia


Como gran responsable de esta falta de interés, las autoridades rusas identifican a dos: las deficientes infraestructuras de los estadios rusos, la mayoría procedentes de la época dorada de la Unión Soviética, y el importante problema de los grupos violentos en dicho país creados en torno al fútbol, dos obstáculos que han hecho que la afluencia media en los últimos años a los estadios sea de no más de 11.000 espectadores, cifras realmente pobres para afrontar con garantías un evento de estas características.

Respecto al primer problema, el de las infraestructuras, la organización ya trabaja, a marcha forzadas, para darle ese tan necesario lavado de cara a los recintos rusos, un objetivo que se llevará gran parte del presupuesto ruso para dicho Mundial y que se cifra en casi 12.000 millones de euros. En relación al segundo, el problema es mucho más importante: esas misas autoridades se ven incapaces de evitar que dichos estadios se conviertan en puntos de encuentro de grupos violentos que utilizan al fútbol con la excusa de encontrarse.

Rusia tiene un problema con su Mundial


Ambos hechos, causantes de esa decepción rusa por su propio Mundial, lleva, sin embargo, a una preocupación incluso mayor en torno a una cuestión básica, los patrocinadores oficiales. Por si fuera poco el daño que los escándalos están provocando en la marca FIFA a nivel global que están generando no sólo ya el rechazo de las marcas comerciales a incorporarse al proyecto de patrocinio del organismo sino incluso al abandono de las ya existentes, el decepcionante panorama que se avecina con el Mundial ruso es la gota que colma el vaso en la situación.

Con problemas para persuadir a grandes firmas para que se incorporen a FIFA como sponsors, a nivel local la incertidumbre en torno a la viabilidad de un proyecto ya de por sí herido de muerte por su falta de aceptación entre la sociedad rusa hace que la capacidad de éste para atraer patrocinadores oficiales se antoje como casi una quimera. A pesar de que importantes firmas como Gazprom se apresuraron a unirse al proyecto, el decepcionante panorama que se dibuja en el horizonte están impidiendo una mayor implicación en el mismo de otras grandes compañías rusas.

Muy lejos quedan ya las previsiones que nada más concluir el Mundial de Brasil hacían en FIFA para el acontecimiento ruso. Así, por entonces, se vaticinaba que el Mundial de 2018 sería el evento que más ingresos reportaría a FIFA de toda su historia, una cita donde ya tenía por entonces asegurados más de 2.000 millones de euros procedentes de los acuerdos de sponsorización a nivel global alcanzados por la entidad en los últimos años (muchos de ellos sin valor tras los escándalos de FIFA) y donde se preveían que otros casi 2.000 millones llegaran durante los cuatro años que existen entre Mundial y Mundial por la vía del patrocinio.


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