La manzana envenenada que deja adidas a Nike tras abandonar la IAAF
  • La decisión de adidas de abandonar el patrocinio de la IAAF por los escándalos de dopaje que salpican a la Federación Internacional de Atletismo esconden una serie de motivos mucho más ocultos por los que la marca habría decidido adoptar dicha postura.

  • En Marketing Deportivo MD analizamos cómo la radical postura de adidas en su acuerdo con la IAAF deja en una complicada situación, por paradójico que pudiera parecer, a su gran rival Nike




Ha sido, sin duda (de hecho aún lo sigue siendo) una de las noticias de los últimos días dentro del sector. La renuncia de la marca alemana adidas al acuerdo que la misma tenía con la Federación Internacional de Atletismo, la IAAF, amparándose en un intento a la desesperada de proteger su marca ante los posibles estragos que el escándalo de dopaje pudiera causar en la misma acaparan, aún hoy, portadas en los medios de comunicación, tanto de prensa deportiva como otros de ámbito mucho más general. A partir de aquí, son muchos los especialistas que argumentan concienzudos análisis para tratar de justificar la decisión alemana. Sin embargo, en Marketing Deportivo MD queremos proceder a analizar dicha decisión desde un punto de vista no realizado hasta el momento y que tiene como protagonista a su gran rival: la marca estadounidense Nike.

Abandona para proteger su marca



Los vertiginosos acontecimientos que se están viviendo en el mundo del atletismo en los últimos meses, con escándalos de corrupción en la supuesta adjudicación de los Mundiales del año 2021 a la ciudad norteamericana de Eugene pero sobretodo por los casos de dopaje reiterado destapados dentro del atletismo ruso como práctica habitual y consentida de la Federación Rusa, han culminado hace apenas unos días con el abandono de la multinacional alemana adidas, que ha decidio poner fin a su relación con la Federación Internacional de Atletismo cuatro años antes de la conclusión del acuerdo que les vinculaba.

Sobre la mesa, el intento de la compañía germana de tratar de proteger, a toda costa, su imagen del posible daño que este escándalo pudiera provocar en la misma, un escándalo que amenaza con llevarse por delante todo cuanto encuentre en su camino y en el que un análisis objetivo de la situación colocaba a adidas como una de las grandes perjudicadas.

La manzana envenenada que deja adidas a Nike tras abandonar la IAAF



Hasta aquí todo pareciera ser más o menos razonable a la hora de encontrar justificantes para la decisión adoptada por adidas. Todo sino fuera por la existencia de factores íntimamente asociados a dicha decisión y que pueden poner en dudas los verdaderos intereses que mueve a la marca a tratar de proteger dicha inversión.

El primero, el de la protección de su imagen y marca. El análisis objetivo de la situación, como decíamos anteriormente, colocaba dicho objetivo como el principal argumento que justificaba la decisión de adidas. Sin embargo, un análisis mucho más profundo viene a traer a escena serias dudas al respecto de que ello sea así. Si grande es el escándalo existente en el mundo del atletismo en torno al escándalo de dopaje existente en Rusia, no menos gigantesco es el existente en la FIFA con el escándalo de corrupción y sobornos que salpican a altos dirigentes de la organización y que han motivado incluso la marcha de su presidente, Joseph Blatter. Y sin embargo, en este último caso, adidas no sólo no ha tomado la misma decisión que con la IAAF sino que, además, le ha costado y mucho adoptar una postura común con el resto de grandes patrocinadores del organismo a la hora de exigir mayor limpieza y transparencia en la gestión de la propia FIFA.

El segundo, un interés meramente pecuniario. El que adidas deje de patrocinar a la IAAF cuatro años antes de la conclusión de su acuerdo (finalizaba a finales de 2019) le va a suponer a la marca alemana un ahorro valorado en más de 30 millones de euros, una cifra verdaderamente importante y más si tenemos en cuenta un detalle que no debe pasarnos por alto: en la compañía germana la estrategia y política actual es un giro total y absoluto hacia el mundo del fútbol, donde se están dando importantes acuerdos tanto a nivel de entidades deportivas (clubes y selecciones nacionales) como a nivel de embajadores personales que están provocando una ingente inversión de la marca en dicho deporte, inversión que necesita de dinero que bien podría proceder de este ahorro con la IAAF.

Pero si hay un factor clave en todo este asunto es el analizado a continuación. Una visión maquiavélica de la decisión de adidas coloca a la misma en un regalo envenenado que hace la compañía alemana a su gran rival Nike. Nada más conocerse la decisión de adidas, todos los especialistas fueron unánimes a la hora de coincidir en señalar a la marca Nike como la firma candidata a ocupar el trono ahora dejado por los alemanes, un "regalo" que aparentemente se presentaba como sumamente atractivo pero que esconde una manzana envenenada en su interior.

Si hasta la fecha Nike no ha tomado cartas en el asunto es sencillamente porque ha visto que ese "regalo" de adidas no es más que una complicada patata caliente difícil de digerir. En adidas pretenden que sea efectivamente Nike la que coja el testigo para articular una complicada visión de ambas marcas: la que lucha contra el dopaje hasta el punto de renunciar a un atractivo acuerdo con la IAAF y la que se asocia al mismo no ya sólo a nivel de embajadores (aún está reciente el último caso del norteamericano Justin Gatlin al que Nike dio su apoyo para los últimos Mundiales de Pekín a pesar de haber sido sancionado en dos ocasiones por dopaje, lo que levantó enormes críticas en contra de la marca estadounidense, más si tenemos en cuenta que adidas rompió su contrato con Gatlin después de su primer escándalo por dopaje) sino incluso a nivel de entidades, sin importarle (en teoría) esas posibles consecuencias negativas para su imagen con tal de tener en su catálogo una entidad como la IAAF.

adidas ha lanzado el anzuelo y tan sólo espera que Nike lo muerda para cerrar un maquiavélico plan que esconde tras su loable decisión de renunciar a su acuerdo con la IAAF como rechazo al dopaje y al objeto de proteger su marca, algo que como vemos oculta mucho más de lo que a primera vista pareciera poder apreciarse.


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