Uno de los grandes dilemas a la hora de practicar deporte en todo profesional o aficionado que se dedique a ello es el elegir de manera adecuada la indumentaria para más adaptada a la práctica deportiva que queramos poner en marcha.

Si circunscribimos dicho dilema al mundo del running, la prenda en la que más se debe invertir tanto a la hora de pagar como a la hora del tiempo y esfuerzo para seleccionarla son, indudablemente, las zapatillas deportivas.

Si no tenemos por costumbre correr de manera asidua ni sabemos cómo elegir dicho calzado, es fundamental acudir a tiendas especializadas en deportes donde se nos pondrá de manifiesto la importancia de probar las zapatillas deportivas antes de comprarlas y como en dichas tiendas locales se recibirá el consejo experto de profesionales.

Dentro del inmenso mercado existente dentro de este sector de las zapatillas deportivas, llaman en los últimos años poderosamente la atención las zapatillas New Balance, el calzado de la conocida marca norteamericana que poco a poco se ha logrado hacer un importante hueco en un sector tan sumamente competitivo como es el del running.

Acudiendo a dichas tiendas, se nos aconsejará por expertos profesionales sobre cómo el calzado a elegir se debe adecuar a nuestra forma de correr y adaptarse perfectamente a nuestro pie, pues en caso contrario, todo ello puede resultar seriamente contraproducente. Entre esos consejos destacarán:


  • Las zapatillas deben ser de running. No nos valdrán unas de tenis ni baloncesto ni cualquier otro deporte pues la mecánica del pie a la hora de practicar el ejercicio en cuestión puede ser diferente y con ello estaremos facilitando la aparición de lesiones.
  • Las zapatillas deben tener medio número o un número más que el calzado que habitualmente utilicemos pues al correr los pies suelen hincharse un poco con lo que podríamos sufrir roces en algunas zonas del pie.
  • Utilizar calcetines, tanto en verano como en invierno, pues sin ellos el pie suda más y aumentamos las posibilidades de ampollas y rozaduras.
  • Zapatillas poco desgastadas, sobretodo en zona del talón, pues podríamos provocar un desequilibrio mecánico del pie que favorecería lesiones como la tendinitis de Aquiles.
  • Tener muy presente la amortiguación que ayuda a minimizar el impacto del cuerpo sobre nuestras articulaciones y que se consigue a través de cámaras de aire o de gel, etc...

 
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