El Barça, dispuesto a ceder ante Qatar para no perder a Messi
  • El quinto Balón de Oro conseguido en el día de ayer por el internacional argentino ha dinamitado la estrategia del club azulgrana para su gran estrella a finales de temporada.

  • El club se ve ahora en la imperiosa necesidad de alcanzar un importante acuerdo con Qatar para renovar su alianza comercial con el objetivo de que el argentino siga permaneciendo en su plantilla cuando concluya la presente campaña.




Nunca antes un premio individual a un jugador de una entidad de fútbol provocó (o pudo provocar) tanta inquietud en el club al que pertenece. El quinto Balón de Oro cosechado en el día de ayer por el internacional argentino Leo Messi ha generado una sensación agridulce en el FC Barcelona que ve como dicho nuevo logro echa por tierra, como contábamos en el día de ayer, los planes que la entidad tenía previstos para el jugador a finales de temporada y obliga a la misma a ver cómo adquiere una posición de inferioridad en las negociaciones que en la actualidad está llevando con Qatar para renovar su vínculo contractual.

El Quinto maldito



Los enormes problemas que atraviesa el FC Barcelona para tratar de respetar el Fair Play Financiero y evitar incurrir en desaveniencias con la UEFA por este motivo por tercer año consecutivo, incumplimiento que acarrearía una fuerte sanción por parte del organismo rector del fútbol europeo, había llevado al club catalán a una situación poco menos que desesperada: o encontraba un patrocinador comercial dispuesto a poner encima de la mesa una importante suma de millones que rondaría los 60-70 millones de euros o el club se vería abocado a vender, a finales de temporada, a una de sus grandes estrellas para aligerar la presión que sobre las cuentas del club ejerce el peso salarial de la plantilla, un límite establecido en un máximo del 70% respecto a los ingresos totales y que la entidad azulgrana lleva vulnerando desde hace dos años de manera consecutiva.

Todo ello provocó que en el seno de la entidad comenzaran a valorar la posibilidad de vender a uno de sus grandes referentes: uno cuya salida en el mercado fuera lo suficientemente rentable para el club por el cartel que en el mismo tuviera pero que, además, dejara un importante alivio en lo concerniente a la ficha a dejar de abonar en lo referente a las arcas azulgranas. Y en este dilema sólo entraban los dos mejores jugadores ahora mismo de la entidad: el internacional argentino Leo Messi, con un coste bruto para el cuadro azulgrana que ronda los 50 millones de euros anuales; y la nueva y rutilante estrella brasileña Neymar, en plenas negociaciones con el club y que demanda un contrato que supondrá un coste anual en términos de ficha a la entidad de más de 30 millones de euros.

Messi, el "elegido"



Con un Neymar pletórico y dando el paso hacia adelante que tanto se le demandaba desde su llegada al club para coger las riendas de la entidad a nivel deportivo, la edad y el enorme potencial tanto deportivo como comercial que se le augura lo situaban un punto por delante del argentino en las predilecciones del club.

Por contra, Messi partía con un importante lastre, el de la edad, y con la duda en el club de si no sería éste el mejor momento para desprenderse el argentino, cuando aún tiene una importante valoración dentro del mercado y evitar con ello la depreciación que está viviendo su gran rival, el Real Madrid, con su otrora referente Cristiano Ronaldo.

La ausencia por lesión esta misma temporada del argentino que le apartó de los terrenos de juego y el observar como Neymar era capaz de convertirse en ese referente que buscaba el equipo y asumir el papel reservado para Messi inclinaron la balanza hacia el brasileño como jugador a permanecer en la plantilla y al argentino como futbolista a salir de la misma, aprovechando las gigantescas ofertas que tanto desde el Reino Unido como desde el fútbol francés llegaban a al Barça por el mismo.

El Barça, dispuesto a ceder ante Qatar para no perder a Messi



Todo el mundo parecía tenerlo meridianamente claro en el FC Barcelona. Lo que nadie podía pensar es que Messi volviera de su lesión en el plan pletórico en el que volvió. Con un Messi en plan estrella, la puntilla al plan del Barça para desprenderse del internacional argentino llegaba en el día de ayer con la entrega de un nuevo Balón de Oro, su quinto trofeo de este calado, que le elige otra vez como Mejor Jugador del Mundo.

Semanas antes de recibirlo, cuando todos los rumores apuntaban a que Messi sería el vencedor, en el FC Barcelona ya vieron el enorme problema que se les venía encima: con un Messi en plan triunfante no habría motivos ni argumentos suficientes en el mundo que vinieran a justificar su venta a final de temporada. Y Neymar era intransferible por el enorme potencial que aúna el brasileño.

Por tal motivo, el club se vio forzado a volver a retomar las conversaciones con Qatar para la renovación y prolongación de su acuerdo con Qatar Airways como principal patrocinador de la camiseta del club con un importante hándicap: ahora era el club el que acudía en condiciones de inferioridad poco menos que a "rogar" alcanzar un acuerdo lo suficientemente importante para que, gracias a esos millones del contrato con Qatar, se lograra superar la situación crítica que vive el club con el Fair Play Financiero de FIFA.

Ello ha dado pie a que ahora sea Qatar la que lleve la voz cantante en las negociaciones, dispuesta a asumir un desembolso algo mayor a lo especificado inicialmente pero con la fortaleza que le da en dichas negociaciones el saber que no hay otra marca rival dispuesta a dar lo que dan ellos económicamente hablando y, sobretodo, sabiendo que el Barça necesita el acuerdo. Y una de las posibles exigencias que puede introducir Qatar en el contrato es su anhelo y ambición de ser la compañía que dé nombre al estadio del FC Barcelona tras su remodelación, un deseo que ya ha manifestado en más de una ocasión y por la que estaría dispuesta a hacer un desembolso extra para conseguir ser la que pusiera ese apellido en esa operación de rebautizar el coliseum azulgrana.

La pelota está ahora en el tejado del FC Barcelona. El quinto Balón de Oro de Messi ha caído como una verdadera losa en la estrategia del club que sólo ve la salida de Qatar como la clave para la solución de todos sus problemas. Sin embargo, la contraprestación a pagar por esta salida no es ni mucho menos barata: si a nivel de afición una importante masa crítica ya se oponía a ver otros tres años más la publicidad de Qatar en la camiseta, el hecho de tener el nombre de la misma en la fachada del estadio no va a ser, ni mucho menos, un obstáculo sencillo de superar.

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