El escándalo del Mundial 2006 amenaza con llevarse por delante la reputación de adidas
  • Las investigaciones han demostrado que el que fuera presidente de la multinacional alemana, Robert Louis-Dreyfus, habría aportado casi siete millones de euros a la DFB para comprar voluntades en FIFA que le garantizaran la elección como sede del Mundial 2006

  • El anuncio llega tan sólo una semana después de que adidas defendiera incondicionalmente, y en contra de la posición de otros patrocinadores principales de FIFA, la continuidad de Blatter al frente de la organización




Hace tan sólo unos días publicábamos un más que interesante artículo en el que analizábamos como el nuevo escándalo en torno a la FIFA y que tiene como protagonista al Mundial de Alemania 2006 amenazaba con dejar a la multinacional alemana adidas sin uno de sus grandes objetivos para el corto plazo: la renovación con la Federación Alemana de Fútbol, al objeto de proteger al máximo la reputación de su firma y evitar que la compañía se pudiera convertir en uno más de los daños colaterales de las graves acusaciones que se vierten sobre la DFB de compra de voluntades a los dirigentes de FIFA encargados de designar la sede de dicho Mundial. Hoy, el caso ha dado un giro de 180 grados y las principales sospechas se centran precisamente en la marca alemana, que trata de desvincularse por completo de las acciones de su por entonces presidente al objeto de proteger su reputación.

Más de 6 millones de euros para comprar votos



El escándalo sobre la posible compra de votos por parte de la Federación Alemana de Fútbol de dirigentes de FIFA que tenían como misión designar y elegir la sede para el Mundial del año 2006 que destapó hace tan sólo una semana un medio alemán, ha dado un radical giro en las investigaciones iniciales para centrar su objetivo en la multinacional alemana adidas y su por entonces presidente, el francés Robert Louis-Dreyfus, actor principal en ese oscuro proceso de la compra de votos.

Según las últimas investigaciones sacadas a la luz, Robert Louis-Dreyfus habría dado a la Federación Alemana de Fútbol una suma de dinero que rondaría los siete millones de euros para que ésta se encargara de comprar voluntades a los dirigentes de FIFA encargados de designar la sede del Mundial del año 2006 algunos años antes, unas acusaciones que amenazan con llevarse por delante la reputación de la compañía germana a nivel mundial.

El escándalo del Mundial 2006 amenaza con llevarse por delante la reputación de adidas



Las pruebas aportadas por los investigadores son tan evidentes que desde la multinacional alemana han tratado de defender su reputación no ya desmintiendo dichas pruebas sino afirmando que el hecho en sí fue un gesto correspondiente al ámbito privado del por entonces presidente de adidas y para nada vinculado a los objetivos de la firma, un argumento no obstante que va a ser duro de asimilar dentro del sector.

La marca considera, como decimos, que ese dinero procedía de la fortuna personal de Louis-Dreyfus y que nada tiene que ver con adidas, una defensa que tiene varias vías de agua en su fundamentación, sobre todo si tenemos en cuenta los antecedentes del por entonces presidente de adidas. En el año 2001, unos meses antes de su fallecimiento, el propio Robert Louis-Dreyfus dio una más que generosa cantidad de dinero al por entonces presidente del Bayern de Munich, Uli Hoeness, un regalo privado para repuntar en Bolsa según el ex presidente bávaro, aunque todo el mundo considera más bien una contraprestación para que Hoeness rechazara las ofertas de Nike para hacerse con el equipo alemán.

Con estos antecedentes, tratar de argumentar que en la marca nadie conocía las intenciones de su presidente cuando dio casi siete millones de euros a la DFB para que comprara voluntades es tratar de defender una posición que muchos consideran pueril.

El escándalo que pone a adidas en el ojo del huracán llega apenas unos días después de las críticas que la firma alemana recibía por apoyar de manera incondicional a Joseph Blatter en contra de la postura generalizada dentro de los grandes sponsors de FIFA que exigían la marcha inmediata de Blatter. Según los expertos, adidas habría actuado de esa manera para proteger su inversión de 30 millones de euros anuales que abona a la FIFA para continuar siendo patrocinador oficial de la competición, una apuesta sin embargo más que arriesgada si tenemos en cuenta el alto peaje que, a nivel de reputación, está teniendo que pagar con ese apoyo a Blatter.

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