Tokio reniega de sus logos por las acusaciones de plagio
  • El escándalo desatado ante la denuncia presentada por un diseñador belga por supuesto plagio del logotipo presentado por Tokio para los Juegos que organizará en el año 2020 ha propiciado que el Comité Organizador decida renunciar a los mismos y abrir nuevamente el proceso para elegir un nuevo emblema




Finales del pasado mes de Julio. El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 presentaba en sociedad los que iban a ser los logotipos oficiales. Y decimos los que iban a ser porque tan sólo una semana después, a comienzos del pasado mes de agosto, un artista belga denuncia ante la prensa el supuesto plagio que suponen dichos logotipos con uno de creación propia, algo que ha resultado ser definitivo con el paso de los días hasta el punto de que los presentados son ya historia.

Tokio reniega de sus logos por las acusaciones de plagio



Los que en principio iban a ser los logotipos oficiales de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020 serán definitivamente retirados por la polémica suscitada en torno a los mismos ante las acusaciones de plagio vertidas por el diseñador belga Olivier Debie, autor del logo oficial del Teatro de Lieja, quien denunció hace algo más de un mes las enormes similitudes de las señas de identidad de los Juegos que organizará Japón con el diseño creado para el teatro belga.

Así lo ha decidido el comité organizador de dichos Juegos en una reunión celebrada de urgencia ante la enorme dimensión que en el país asiático estaba adquiriendo la citada polémica, y en la que también estuvieron presentes representantes del estado central y de la ciudad de Tokio.

Aparecen los problemas



Según dicho comité, ha sido el propio diseñador, Kenjiro Sano, el que ha solicitado a la organización la retirada de su creación, a pesar de que en el inicio de la polémica, ésta siempre estuvo del lado del creador asiático. Sin embargo, las pruebas, cada vez mayores, que demostraban el supuesto plagio, desde la propia organización han ido agudizando las críticas ante una evidencia casi indiscutible.

Se acumulan así los problemas para una organización que hasta ahora nada más que había recibido elogios, sobre todo por la enorme gestión que en el apartado comercial y de captación de patrocinadores están logrando obtener. Sin embargo, el escándalo del logotipo y el no menos importante de la enorme desviación en el presupuesto del que será el nuevo estadio olímpico incluso antes de comenzar las obras, lo que ha propiciado que el gobierno nipón anule por completo el proyecto y ponga en marcha otro nuevo, han propiciado la aparición de las primeras grietas en la organización de unos Juegos que se presumían lo suficientemente sólidos e impermeables ante las eventualidades aparecidas en Juegos anteriores.

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