El mayor problema de Under Armour en la NBA es... ¡Stephen Curry!
  • Los últimos acuerdos alcanzados en la NBA en el apartado de los brands ambassadors (adidas con James Harden por 200 millones de dólares y Nike con Kevin Durant por más de 300 millones de dólares) "obligan" a reaccionar a Under Armour que apenas paga a Stephen Curry, su gran referencia dentro de la competición, 4 millones de dólares

  • La salida de Curry de las filas de Under Armour sería un golpe casi mortal para la compañía que vería tambalearse a uno de sus puntales en sus estrategias de expansión en el corto y medio plazo y no sólo dentro de la NBA




Hay paradojas en el mundo del marketing deportivo de difícil explicación y la que existe en la actualidad entre una de las compañías que mayor potencial de crecimiento tiene en el corto y medio plazo tal y como lo ha venido demostrando en los últimos años, Under Armour, y el gran artífice de que los Golden State Warriors hayan alcanzado la conquista del anillo de la NBA en la última temporada, Stephen Curry, es, sin lugar a dudas, una de ellas. Y es que estamos ante uno de los ejemplos más pragmáticos de cómo aquél que te ha llevado a tocar la cima del éxito en un mercado como la NBA, tan rígidamente gobernado por Nike, puede ser a la vez el artífice del final de una meteórica pero corta y fugaz carrera de Under Armour en la mejor liga de baloncesto del mundo.

Un proyecto de futuro que supera expectativas



Hace apenas dos años la marca de Baltimore presidida por Kevin Plank daba uno de sus primeros golpes de efecto dentro del universo NBA: lograba "arrebatarle" (realmente Nike no consideró oportuno pujar por él) a una de las grandes promesas del baloncesto USA para los próximos años: Stephen Curry, un jugador que finalizaba contrato con la marca del swoosh y al que en Oregon no estimaban necesario ofrecer más de 2,5 millones de dólares que el jugador cobraría a partir de entonces por su renovación.

La extensión de su catálogo y el contar en él con prácticamente todos los cracks actuales del baloncesto mundial le daba a Nike la suficiencia necesaria como para rechazar al que ya estaba considerado por muchos como una de las grandes referencias del baloncesto mundial para los próximos años. Fue entonces cuando la firma presidida por Kevin Plank vio el momento oportuno para entrar de lleno dentro del mundo de los embajadores de la NBA y se lograba hacer con el base de los Warriors que ha llevado, tan sólo dos años después, a la franquicia al título por apenas 4 millones de dólares.

El sueño imposible del billón de dólares



Desde aquel mismo instante en el que se produjo la firma del acuerdo que vinculaba a ambas partes, en Under Armour se pusieron como objetivo un verdadero "sueño imposible": construir en torno al jugador toda una marca dentro del mercado NBA que logre generar 1.000 millones de dólares en ingresos para la compañía de Baltimore, algo que sólamente sería alcanzable de crecer las ventas la firma en este mercado a un ritmo del 30% anual durante los próximos 10 años, algo verdaderamente complicado. ¿O realmente no?

La elección nada más acabar la temporada regular de Stephen Curry como MVP de la NBA y su posterior conquista del anillo han disparado las ventas de sus zapatillas y camisetas en un 29% con respecto a los ingresos obtenidos por la compañía en el año anterior, uno de los primeros objetivos por lo tanto cumplidos respecto a ese ritmo de crecimiento anual que se explicaba anteriormente.

El mayor problema de Under Armour en la NBA es... ¡Stephen Curry!



Sin embargo, en más de una ocasión, cualquier firma puede estar expuesta a morir de éxito y el camino trazado por Under Armour con Stephen Curry no se aleja demasiado de esa premisa. La reciente firma del espectacular acuerdo alcanzado hace tan sólo unas semanas por adidas con uno de los principales embajadores de Nike, James Harden, un contrato que vinculará al elegido por los jugadores como MVP de la NBA 2015 durante los próximos 13 años a cambio de 200 millones de dólares han encendido todas las alarmas en Under Armour.

En la compañía saben que tienen un verdadero problema dentro de casa: el contrato que le vincula con Stephen Curry, de apenas 4 millones de dólares, una cifra irrisoria si tenemos en cuenta esos 200 millones de dólares de adidas por Harden o los más de 300 que la propia Under Armour "obligó" hace apenas un año a desembolsar a Nike para retener a Kevin Durant.

El asunto se agrava aún más si tenemos en cuenta que el contrato de Under Armour con Stephen Curry no está ni tan siquiera en el TOP 10 de los mejores acuerdos alcanzados por jugadores NBA con firmas de ropa deportiva, una situación realmente incomprensible si tenemos en cuenta el palmarés reciente de Curry. Por poner un ejemplo, LeBron James, a la cabeza de dicho ranking, cobra de Nike 42 millones de dólares al año. Kobe Bryant, en la recta final de su carrera, 38 millones de dólares. Incluso jugadores como Amar'e Stoudemire (6,5 millones de dólares con Nike) o Blake Griffin (6 millones de dólares con Jordan, filial de Nike) superan a lo que cobra el último MVP de la NBA.

El asunto es sumamente delicado y en la marca de Kevin Plank ya trabajan ante la posibilidad de que "cantos de sirenas" procedentes de otras compañías logren arrebatar a su gran estrella de la compañía, lo que supondría un duro golpe para toda su estrategia dentro de la NBA.



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