• La reincidencia del jugador de los Rockets a seguir luciendo marcas de firmas rivales de adidas a pesar de las advertencias de ésta han llevado a que desde dentro de la propia compañía se abra un duro debate acerca de cuál es la mejor decisión a adoptar (y la menos perjudicial para adidas) al respecto




No ha comenzado siquiera su relación (al menos de manera oficial, que no lo hará hasta el próximo 01 de octubre) y la multinacional alemana adidas ya tiene un problema allí donde en principio se planteaba una solución a su más que difícil situación dentro del universo NBA. La complicada relación que se antoja va a suponer su alianza con James Harden, el crack de los Rockets, ha comenzado a generar un intenso debate dentro de la marca en su división norteamericana respecto a cuál es la decisión acertada que deben adoptar en su conflicto con el jugador para la mejor defensa de sus intereses.

Un golpe de efecto de 200 millones de dólares



Se las prometía muy felices. Al menos la marca de las tres bandas después de alcanzar un acuerdo más que interesante con uno de los jugadores emblemas dentro del catálogo de embajadores que Nike presentaba dentro de la NBA. Esta vez adidas estuvo rápida. Consciente que los últimos esfuerzos económicos realizados por su gran rival Nike en la mejor liga de baloncesto del mundo (quedarse con el patrocinio de la competición a partir de 2017 en detrimento precisamente de adidas a cambio de 1.000 millones de dólares y atar a Kevin Durant ante las embestidas de Under Armour a cambio de otros 300 millones de dólares) dejaban la capacidad de reacción de la compañía en una posición muy delicada.

La finalización del contrato de uno de los buques insignias de la marca del swoosh puso sobre aviso a los alemanes para echar el resto por hacerse con los servicios del jugador: 200 millones de dólares durante los próximos 13 años, una cifra lo suficientemente importante como para persuadir al jugador para que abandonar a Nike y como para hacer que ésta renunciara de manera definitiva a ejercer el derecho de tanteo sobre el mismo dejándolo marchar a adidas. Un duro varapalo para Nike y un golpe de efecto importantísimo para su gran rival adidas... al menos sobre el papel.

Dos desplantes sin haber siquiera comenzado



La noticia de su fichaje ya de por sí fue un importante evento dentro de la compañía alemana, que obtuvo una exposición de su marca en los medios tan importante que la tasa de retorno a su inversión comenzó a ser positiva casi prácticamente desde su inicio. Sin embargo, no todo iba a ser un camino de rosas.

Apenas una semana después de anunciar su fichaje, pudo verse al que a partir del próximo 01 de octubre será nuevo embajador de la compañía de la mano de su pareja Khloe Kardashian en una salida nocturna luciendo botas de la firma Jordan, recordémoslo una vez más, filial de Nike. La noticia corrió como la pólvora por los medios de comunicación y redes sociales hasta el punto de convertirla en tema de debate en los mentideros dentro del sector. La cuestión era clara: ¿podía Harden lucir marcas rivales habiendo firmado con adidas?

La respuesta a dicha cuestión la dio el máximo dirigente de la división norteamericana de adidas, que salió a escena para afirmar dos realidades: la primera, que en la marca no había gustado nada en absoluto el desplante realizado por el jugador apenas unos días después de anunciar su compromiso con adidas. Y la segunda, que a pesar de que el contrato con el jugador no se haría efectivo hasta el próximo 01 de octubre, una de las cláusulas del mismo recogía que hasta que llegara ese día, el crack de los Rockets se comprometía a no lucir marcas de la competencia, al menos en público, para no perjudicar los intereses de la compañía.

adidas se desespera con la actitud chulesca de Harden



Y cuando todo parecía responder más a un descuido del jugador que a una actitud deliberada y consentida por el mismo, hace tan sólo un par de días Harden, a pesar de la advertencia de adidas, volvió a aparecer en público luciendo, esta vez, unas zapatillas Nike, con el conocido swoosh de la compañía bien visible, lo que ha acabado de desesperar a la firma alemana.

En adidas ya no saben que actitud tomar al respecto. Una actitud beligerante contra el jugador al respecto podría provocar una doble consecuencia de negativas consecuencias para la compañía: por un lado, el enquistamiento de una relación con el que está llamado a ser el faro guía de la marca en su nueva estrategia dentro de la NBA y de ese mercado tan sumamente atractivo. Por otro lado, y quizás lo que es peor, una nueva advertencia provocaría (como ya ha ocurrido con la primera ocasión) una publicidad gratuita y una exposición sin comparación para su gran rival Nike, que desde la barrera ve cómo Harden y las reprimendas de adidas le están haciendo la mejor campaña posible a la compañía en un último servicio del jugador de Houston. Todo ello ha llevado a considerar que quizás la mejor opción sea la de esperar a que llegue, lo antes posible, el citado 01 de octubre para iniciar, de manera oficial, la relación con el jugador.

Sin embargo, desde el seno de la propia marca se considera que una actitud conformista por parte de adidas en todo este entramado condenará la alianza con Harden mucho antes incluso de su comienzo de manera oficial, además de transmitir de cara al exterior una preocupante y dañina imagen de debilidad por parte de la compañía respecto a sus relaciones contractuales. Una actitud seria y contundente al respecto protegería a la imagen de marca de la firma de ese posible daño ante una actitud muy más pasiva y tibia, aunque ello suponga incluso el tener que renunciar a uno de los que iban a ser las estrellas en la nueva etapa de adidas en el deporte USA.

La situación está al límite y nadie sabe a ciencia cierta cuáles pueden ser las consecuencias si Harden sigue tensando la cuerda de una relación que ya comienza a desesperar a adidas mucho antes incluso de que dé comienzo de manera oficial.

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