Michael Jordan no hace negocios por menos de 10 millones
  • El juicio para la protección de su imagen que se está llevando a cabo en los Estados Unidos está sacando a la luz datos absolutamente desconocidos del mundo empresarial de Jordan que a la larga pueden hacerle más daño que el beneficio que se quiere obtener con la protección de dicha imagen

  • Si hace tan sólo unos días corría el riesgo de dejar al descubierto los grandes acuerdos que tiene el jugador con firmas como Nike o Gatorade, ahora se conocen detalles de los requisitos que impone Jordan para comenzar a hablar en una posible relación comercial

  • Jordan cobró más de 10 millones de dólares por su último acuerdo con una compañía de perfumes simplemente por autorizarle a lanzar en el mercado uno que llevara su nombre. En dicha campaña Jordan no hizo absolutamente nada más




El juicio que durante estos días se está celebrando en los Estados Unidos por la demanda interpuesta por Michael Jordan contra una cadena de supermercados y restauración, Dominick's, por uso indebido en el año 2009 de su nombre para una publicidad de la misma, está dejando al descubierto datos realmente sorprendentes de la vida del Jordan más alejado del mundo de la canasta y más centrado en el ámbito empresarial. Así, si hace tan sólo unos días conocíamos que a la cita se habían presentado importantes patrocinadores actuales del deportista al objeto de proteger, costara lo que costara, los aspectos económicos de los contratos firmados con el jugador (sobretodo con Nike), ahora conocemos otro dato que viene a explicar la inmensa fortuna que tiene el que fuera faro y guía de los Chicago Bulls y que le han convertido en el jubilado que más dinero ingresa una vez retirado de la práctica deportiva.

Una demanda muy cara



Muy probablemente cuando Michael Jordan y sus abogados interpusieron la demanda contra la extinta cadena Dominick's por el uso indebido y no autorizado en todo caso que ésta hizo del nombre del jugador, ninguna de las partes calculó de manera aproximada las consecuencias que la misma podría tener sobre la marca del seis veces ganador del anillo de la NBA, precisamente, en una demanda que lo que pretende es proteger a la misma y su valor en el mercado.

Así, Michael Jordan, que fundamentó la demanda en la posible pérdida de valor de su marca en el mercado por la repetición por parte de compañías ajenas a él del uso y utilización sin su consentimiento de su nombre en campañas en las que no había dado su visto bueno, está viendo como ese argumento puede, paradójicamente, pasarle factura a eso que trata de defender: la protección de su marca.

Jordan no hace negocios por menos de 10 millones



Dicho argumento ha propiciado que comiencen a salir a la luz datos hasta ahora desconocidos del aspecto más mercantila de la figura de Michael Jordan. Así, el juez está tratando de conocer cuál es el valor de la marca Michael Jordan para sus patrocinadores. Y para ello, quiere poner encima de la mesa cuánto pagan éstos al ex de los Bulls, un dato que ha inquietado sobremanera a sus actuales sponsors, sobretodo a Nike (¿alguien puede imaginar a un LeBron James conociendo que Nike paga más dinero a un jubilado como Jordan que al actual líder de la NBA, capaz de generar en ingresos a la compañía más de 300 millones de dólares anuales por la venta de sus zapatillas?) hasta el punto de personarse en el juicio para tratar de seguir manteniendo en el más absoluto de los secretos esta información.

Pero el juicio sigue, y el daño a la imagen del jugador puede estar siendo ya irreparable. Hace tan sólo unas horas, Jordan declaró ante el juez que una de las claves del éxito de su nombre Michael Jordan como marca es su selecta y exclusiva elección a la hora de firmar acuerdos comerciales, algo que ha comenzado a verse con ciertos aires de arrogancia entre el aficionado norteamericano. Así, el gran Jordan ha informado que él jamás hace negocios de menos de 10 millones de dólares cuando fue preguntado por el juez si realmente creía que esa cantidad, que es la que está pidiendo a Dominick's como indemnización, se ajustaba a mercado y al valor de la influencia de su nombre en el mismo.

Desde la defensa de los supermercados aseguran que esa cifra está totalmente fuera de lugar, que se trató de un único anuncio y que este hecho no se puede comparar con los estratosféricos contratos que el ex jugador tiene firmados con marcas como Nike o Gatorade. Sin embargo, la asesora empresarial que lleva el entramado de negocios que gira en torno a Jordan, en una vista anterior al juicio declaró que el jubilado de oro del deporte estadounidense ingresó 10,6 millones de dólares en el acuerdo que le unió a la compañía de perfumes XEL para que ésta sacara una fragancia con su nombre. A la pregunta que ella misma planteó a los miembros del jurado acerca de qué tuvo que hacer Jordan en esa compañía para poder ingresar dicha cantidad además de permitirle el uso y utilización en el lanzamiento del nuevo perfume, la respuesta, dada igualmente a los mismos por la propia Estee Portnoy, que así se llama dicha asesora, fue aún más arrogante de lo que ya parecía la pregunta: absolutamente nada.

La cuestión ahora mismo que se plantean los asesores de Jordan es si este juicio, puesto en marcha para proteger la imagen del jugador, no está provocando sencillamente un mayor daño a la misma entre la afición y la opinión pública, vendiendo al gran Jordan como un agresivo hombre de negocios, que el efecto protector que del mismo se pretende obtener.


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