Los sponsors de la IAAF en alerta
  • El escándalo de dopaje dentro del atletismo mundial destapado por The Sunday Times y por la cadena pública alemana ARD ha puesto sobrealerta a las principales firmas patrocinadoras de la IAAF, que permanecen alertas a ver cómo se desenvuelven los acontecimientos a la espera de tomar decisiones que podrían afectar seriamente al programa de patrocinio del organismo




Hace tan sólo siete días The Sunday Times y la cadena pública alemana ARD sacaban a la luz un nuevo escándalo que salpica al mundo del deporte, esta vez relacionado con el dopaje y centralizado en el mundo del atletismo. En el reportaje se informaba que hasta 800 atletas de un total de 5.000 entre los años 2001 y 2012 habrían dado valores irregulares en diferentes controles sanguíneos. De esos 800, más de un tercio fueron medallistas en competiciones internacionales celebradas durante dicho periodo y de ese tercio, 32 han sido medallistas en seis de los maratones más importantes del mundo: Berlin, Chicago, Boston, Londres, Tokyo y Nueva York. Hoy, una semana después, existen datos suficientes como para que los principales patrocinadores oficiales de la Federación Internacional de Atletismo comienzan a mostrar sus preocupaciones ante un escándalo que puede comenzar a pasarle factura a sus propias marcas.

Los sponsors de la IAAF en alerta



Las dudas han comenzado a colocarse alrededor del atletismo mundial. Y tal y como hace tan sólo unos años sucedió con el caso Armstrong, las firmas comerciales encargadas de dar su apoyo en forma de patrocinio a la Federación Internacional de Atletismo, la IAAF, han comenzado a mostrar su preocupación por un escándalo que amenaza con ser tan sólo la punta de un iceberg mucho más grande del que cabría prever.

La presunta trama desenmascarada por dos medios de comunicación sitúan, además, tanto a la IAAF como a la Agencia Mundial Antidopaje, en un lugar ciertamente comprometido al haber sido incapaz de destapar un escándalo que puede llevarse por delante la imagen y limpieza no sólo de dicho deporte sino además de todo lo relacionado con el mismo, incluidos patrocinadores.


A la espera de una respuesta "creíble"



Desde el núcleo principal de dichos patrocinadores confían, no obstante, en que desde la IAAF sean capaces de aportar datos suficientemente fiables que, al menos, logren mantener alejada de la misma (y por ende de sus sponsors) la sombra de la sospecha. En el caso de que la IAAF sea incapaz de desmentir o presentar datos suficientemente transparentes acerca de su gestión, el asunto no sólo dejaría en una situación realmente complicada al máximo organismo rector del atletismo mundial sino también a los patrocinadores que comenzaron a apoyar a las diferentes disciplinas de este deporte.

Como se ha demostrado con casos recientes, los patrocinadores huyen de los escándalos. Lo que antaño fue un recurso en muchas ocasiones utilizado por las propias marcas para beneficio propio ("que hablen de uno, aunque sea para mal"), en los últimos años, dado el calado de los escándalos descubiertos (el más reciente caso de la FIFA o el ya citado escándalo Armstrong), las marcas tratan de desvincularse lo más rápidamente posible del foco de la polémica para evitar que el daño pueda expandirse hasta la imagen de la propia compañía.

En la mayoría de organismos, sus principales ingresos proceden de tres fuentes: los derechos de transmisión, la concesión de licencias y sus programas de patrocinio. La aportación de los patrocinadores corresponde casi un 40% de los ingresos obtenidos por las tres fuentes anteriores, una cantidad lo suficientemente importante como para que estas compañías traten de que su imagen no se vea dañada por ningún tipo de escándalo.

Los precedentes están ahí. El más reciente caso de la FIFA, que ha supuesto la salida de importantes patrocinadores, ha puesto sobrealerta no sólo a la IAAF sino a las propias firmas vinculadas a la misma, que permanecen alertas a la espera de ver cómo se van desenvolviendo los acontecimientos.

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