Japón para la construcción de su estadio olímpico
  • La desviación de más de 500 millones de euros que se ha producido en el presupuesto del nuevo estadio olímpico de Tokio 2020 incluso antes de iniciarse las obras ha provocado que el gobierno japonés haya paralizado el proyecto para iniciar otro que parta desde cero con el objetivo de controlar esas desviaciones de presupuesto que impliquen un sobrecoste desmesurado del mismo




Lo anunciábamos hace tan sólo unas semanas en Marketing Deportivo MD: una de las grandes debilidades del proyecto de Japón para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, a pesar de su enorme éxito a nivel de patrocinio que presenta el mismo a día de hoy, nacía incluso antes de ser elegida como sede oficial de tales Juegos. Esta debilidad no era otra que el escueto presupuesto que Tokio 2020 había presentado como gran baza para la organización de los Juegos, algo que agradó enormemente a los miembros del COI encargados de elegir la sede para ese año pero que, sin embargo, desde el primer momento estuvo salpicado de polémica ante la más que probable posibilidad de que el mismo, dicho presupuesto, se incumpliera. Hoy, el paso del tiempo parece dar la razón a estos últimos ante la decisión adoptada por el gobierno japonés de paralizar las obras del estadio olímpico de Tokio 2020 ante la enorme desviación de dinero respecto al presupuesto inicial marcado incluso antes de iniciarse las obras del mismo.

Un presupuesto "ridículo" para ganar una elección



07 de septiembre de 2013. Los miembros del Comité Olímpico Internacional, reunidos en asamblea extraordinaria en la ciudad argentina de Buenos Aires elegían, por mayoría, la candidatura olímpica de Tokio como la sede que albergará los Juegos Olímpicos del año 2020, imponiéndose de esta manera a las otras dos ciudades aspirantes, la española Madrid y la turca Estambul. El Comité, o mejor dicho sus miembros con derecho a voto, optaron por una candidatura altamente tecnológica y con un, presumible, fuerte respaldo económico basado en su potente economía. Pero, ¿era esto así?.

La candidatura olímpica de Tokyo 2020 se presentó como una candidatura con un presupuesto estimado en unos 5.000 millones de dólares, un presupuesto prácticamente ridículo si los comparamos con el que presentaron en su día otras sedes olímpicas o incluso si lo comparamos con la candidatura de Estambul, que fijó su presupuesto en 20.000 millones de dólares.

Los miembros de Tokyo 2020 se amparaban para presentar un presupuesto "tan austero" en que su proyecto reutilizaría muchas instalaciones ya construídas a las que simplemente habría que realizar pequeñas adaptaciones o reformas, un argumento que al parecer convenció, en lo referente a este punto, a los miembros del COI. Pero, ¿convenció a alguien más?

Japón para la construcción de su estadio olímpico



Hace tan sólo un mes publicábamos un interesante artículo en el que ya hablábamos de la preocupación existente en el comité organizador de tales Juegos tras dispararse los costes de construcción del nuevo estadio olímpico de Tokio de manera preocupante.

Esa preocupación ha llegado hasta el propio gobierno japonés, que en una decisión sin precedentes ha decidido paralizar por completo la construcción de dicho recinto ante la desviación del presupuesto presentada incluso antes de iniciarse las primeras fases de dicha construcción. Así, de los 1.200 millones de euros iniciales previstos se ha pasado a un presupuesto que ya supera los 1.800 millones de euros y todo ello sin haber puesto a día de hoy ni tan sólo una piedra de dicho recinto.

Por todo ello, el primer ministro del país, Shinzo Abe, ha decidido poner fin a dicho proyecto y partir de otro nuevo desde cero con el objetivo de controlar al máximo el gasto destinado para tal fin y, sobretodo, las desviaciones que en torno al mismo pudieran producirse.

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