Jugadores del Ingolstadt festejando el ascenso a la Bundesliga
  • La influencia del grupo Volkswagen en el fútbol alemán comienza a levantar suspicacias debido a su enorme poder dentro de los clubes




17 de mayo de 2015. Un humilde club alemán, el Ingolstadt consigue, por primera vez en toda su historia, el ansiado ascenso a la máxima categoría del fútbol de aquel país, la Bundesliga, cuando todavía quedaba una jornada para el final de la competición en Alemania y después de vencer en su casa por 2-1 al Leipzig. Se producía así un hito histórico en la ciudad alemana pero, al mismo tiempo, comenzaban a surgir las primeras susceptibilidades dentro de la Bundesliga en torno a una marca: Volkswagen.

Un "producto" Audi



La gesta del modesto club alemán rápidamente fue portada en todos los medios de comunicación y tuvo una amplia repercusión en las redes sociales del país teutón. Un club fundado hace apenas 11 años fruto de la unión entre el MTV Ingolstadt y el ESV Ingolstadt, con un fuerte respaldo de una de las empresas más consolidadas en la zona: Audi.

Y no es casual ese patrocinio. Audi está ubicada en la ciudad del mismo nombre del club de apenas 132.000 habitantes ubicada al norte de Múnich y quiso unirse al proyecto que estaba naciendo en aquellos momentos en calidad de principal sponsor y, en definitiva, verdadero motor económico de la entidad futbolística. No en vano, Audi es dueña del funcional estadio donde juega el equipo y de todos sus campos de entrenamiento además de haber garantizado ya el patrocinio del club durante al menos hasta 2018 con la renovación recientemente de su alianza.

La marca del fútbol alemán



Sin embargo, el ascenso del modesto club del norte de Munich ha comenzado a levantar suspicacias en todo el entorno de la Bundesliga. O más bien, no el club en sí sino su relación con Audi y, por ende, su vinculación con Volkswagen y el enorme poder que está adquiriendo esta compañía dentro de los clubes que integran la Bundesliga, un motivo más de preocupación para los que ven que dicho poder puede afectar seriamente a la limpieza de la competición.

Audi es una marca del grupo Volkswagen, un imponente conglomerado automovilístico que no sólo tiene presencia en la Bundesliga a través del recién ascendido Ingolstadt mediante su filial Audi. Volkswagen es, aunque puede que no se conozca fuera de Alemania este hecho, uno de los mayores patrocinadores del fútbol de aquel país. Es dueño del Wolfsburg en su totalidad, al 100%; patrocinador principal de Werder Bremen, Schalke 04, Hannover (a través de Audi) o Hamburgo y uno de los principales accionistas (con casi el 9% de las acciones) del Bayern de Munich. La segunda alemana tampoco escapa a este poder de Volkswagen. Al ya citado Ingolstadt, la marca también patrocina a otros seis clubes.

Volkswagen levanta suspicacias en la Bundesliga



De este modo, nadie osa cuestionar el poder de la multinacional automovilística en el fútbol alemán, conformándose así uno de los grandes objetivos de Martin Winterkorn, el presidente ejecutivo de Volkswagen: dominar el fútbol profesional alemán, algo que ha comenzado a levantar suspicacias en el sector.

La presencia del mayor fabricante de automóviles de Europa ha comenzado a generar sospechas e interrogantes dentro del entorno del fútbol teutón:  ¿podría un patrocinador condicionar los partidos de equipos patrocinados por el mismo? Las críticas cada vez son mayores, aunque en el núcleo duro de Volskwagen no parecen incomodarles, tal y como reconoce Stephan Grühsem, portavoz del grupo, que afirma que el fútbol necesita inversiones y ofrecer a los espectadores cada semana una verdadera calidad futbolística tiene un precio muy elevado.

A pesar de esa convicción, en Alemania arrecian las críticas y surgen las dudas. ¿es posible impedir alianzas entre dos o más clubes patrocinados por la misma compañía para condicionar, por ejemplo, fichajes o trasnferencias de jugadores, tal y como ocurrió con el brasileño Luis Gustavo, traspasado del Bayern al Wolfsburg en el año 2013? La respuesta, en principio, es sí. Aquel traspaso se realizó gracias a la presión de Martin Winterkorn, presidente de Volkswagen, dueño del Volfsburg y a su vez miembro del consejo del Bayern en calidad de propietario minoritario del club bávaro.


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