Ronaldo versus Ronaldo o cómo dañar la propia imagen
  • El último encuentro del Real Madrid ante el RCD Espanyol ha vuelto llenar las redes de polémica acerca de la preocupación de Cristiano Ronaldo por conseguir objetivos personales e individuales antes que los colectivos del club

  • Ese "toque" individualista del jugador puede comenzar a pasar factura a la imagen de marca del jugador sobre la que se levanta un verdadero imperio comercial que mueve millones de euros al año




Penúltima jornada de liga en la Liga BBVA. Mientras el FC Barcelona se juega la liga en el estadio del último campeón, el Atlético de Madrid, el Real Madrid visita al Espanyol en el Power Stadium con la única esperanza de un pinchazo azulgrana que permita albergar alguna posibilidad, previa victoria suya, de cara a la última jornada de competición. Y mientras en Madrid el equipo de Messi y compañía tocan casi con los dedos la victoria final en la Liga gracias a un gol del argentino, en Barcelona Cristiano Ronaldo celebra, quizás de manera efusiva, un nuevo triplete, celebración que conlleva incluso que alguno de sus compañeros le llame la atención.

Dos potencias comerciales



Cristiano Ronaldo y Leo Messi son, a día de hoy, los dos mejores jugadores del mundo dentro del planeta fútbol. Desde hace años se reparten títulos y galardones de manera alterna hasta el punto de eclipsar cualquier otro intento por parte de alguna otra estrella de llegar a la cima que ahora copan ellos.

Sin embargo, no sólo son dos verdaderos cracks sobre los terrenos de juego. También fuera de ellos, comercialmente hablando, las dos estrellas de los dos grandes clubes del mundo del fútbol, el Real Madrid y el FC Barcelona, dominan con absoluta claridad el mundo de los negocios y comercial que rodea al fútbol, siendo dos de los principales reclamos para las marcas y firmas comerciales a la hora de planificar sus estrategias utilizando el fútbol como medio vehicular para acercarse a los aficionados.

Este rol que ambos tienen les confieren un valor añadido a sus marcas personales que se traduce en millones de euros anuales para sus respectivas cuentas bancarias que provienen de acuerdos comerciales y publicitarios.


Distintas marcas, distintos valores



En este escenario, no son pocos los estudios y análisis que prestigiosas agencias especializadas dentro del sector han tratado de poner en marcha para valorar el potencial comercial de las marcas de ambos jugadores. Tal es así, que el resultado es concluyente: aunque la balanza se decante ligeramente del lado del portugués, tanto la marca de uno como de otro ronda una valoración de unos 40 millones de euros, una cifra sencillamente espectacular.

Lo elevado de la cifra responde a un interés de las compañías y marcas comerciales por unir su nombre a dos jugadores que aunan en torno a ellos valores que esas firmas tratan de hacer llegar a sus consumidores finales utilizando la figura de dichos cracks como medio elegido para ello. Aunque como veremos, el resultado es completamente diferente.

Los valores que desprende la imagen de Leo Messi y, por lo tanto su marca, suelen asociarse a la entrega, el trabajo, el apoyo en el colectivo y la solidaridad. Valores que muchos de ellos coinciden con los del portugués, aunque los de éste tienen un aspecto diferente: en el portugués las marcas valoran el afán de superación del luso, su capacidad de trabajo o su enorme ambición por alcanzar objetivos. Tanto en uno como en otro caso, valores igualmente evaluables y cuantificables en diferente rangos para las compañías comerciales según sus propios intereses. Y sin embargo, existe un valor que poco a poco va haciendo estragos en la marca del internacional portugués y que, en el corto/medio plazo puede comenzar a pasarle factura al delantero del Real Madrid.

Ronaldo versus Ronaldo o cómo dañar la propia imagen



Minutos finales del encuentro entre Real Madrid y el RCD Espanyol en Barcelona. El Power Stadium asiste a una infructuosa victoria para el título por parte del Real Madrid (victoria que de nada vale con el triunfo del Barça ante el Atlético) y a una nueva exhibición de Cristiano Ronaldo que anota su enésimo hat-trick de la temporada. Y para estupor de todo el mundo, incluso de sus propios compañeros, el jugador portugués celebra como si de la conquista de la Liga se tratase, cada uno de los goles anotados, claves en la lucha del jugador por el título de máximo goleador de La Liga. Es más, cuando concluye el encuentro, acude raudo a hacerse con la pelota del encuentro, gesto tradicional para los jugadores que realizan un triplete de goles en un partido.

El hecho en sí no pasa desapercibido para los medios de comunicación y redes sociales que rápidamente comienzan a hacerse eco de la polémica. Nuevamente, a esos valores de ambición, capacidad de superación y afán de superación se le une, una vez más, un toque un tanto individualista que comienza a lastrar desde hace tiempo la imagen de marca del jugador de cara a las firmas y compañías interesadas en asociar su imagen a la del portugués.

Ese toque individualista comienza a pasar factura en la imagen del jugador hasta el punto de cada vez son más los aficionados que identifican al crack luso más preocupado por la consecución de objetivos individuales que por los propios del grupo, un enorme lastre como decimos que poco a poco comienza a hacer dudar a las firmas a la  hora de unir su imagen a la del jugador y, sobretodo, a la hora de desembolsar sumas millonarias de dinero por vincularse comercialmente con el internacional del Real Madrid.

Aunque pueda parecer paradójico, a nivel comercial el gran rival de Cristiano Ronaldo no es el internacional argentino Leo Messi, tal y como ocurre dentro de los terrenos de juego a nivel deportivo. El máximo rival de Cristiano Ronaldo a la hora de proteger y potenciar su marca es el propio Cristiano Ronaldo, que con su actitud sobre los terrenos de juego puede hacer peligrar todo un imperio montado en torno a la imagen del jugador.

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