• La tabacalera renueva su alianza con Ferrari durante otros tres años más por una cifra cercana a los 200 millones de dólares

  • Tanto marca como escudería prefieren ocultar este tipo de alianzas para evitar presiones de lobbies antitabaco y un potencial daño a sus respectivas marcas




Si se preguntar a cualquier aficionado a la Fórmula 1 qué marca identifica o asocia a la escudería Ferrari, un alto porcentaje de los mismos respondería, casi inequívocamente, que el grupo Santander, el conglomerado financiero que ha venido dando apoyo a la entidad italiana durante los últimos años. Sin embargo, si a ese grupo informáramos que están en un error y que, de hecho, el Santander no es ni tan siquiera el principal patrocinador de la escudería, más de uno a buen seguro que se asombraría al conocer la respuesta.

El oculto pacto entre Ferrari y Philip Morris



Porque hay una compañía, tan importante o más a nivel mundial que el propio Banco Santander, que desde hace años mantiene una de las relaciones más lóngevas con la escudería italiana aunque, de manera oficial y de cara al exterior, la misma, dicha relación, casi se lleve en el más absoluto secreto por las dos partes. Hablamos de la indisoluble unión que desde hace décadas mantienen la escudería Ferrari y la tabacalera Philip Morris.

Esta relación ha sido recientemente renovada mediante un pacto oculto, no publicitado, que vinculará a dichas entidades durante otros tres años más por una cifra cercana a los 200 millones de dólares, acuerdo que se firmó hace tan sólo unas semanas pero que se encuadran en ese reducido círculo de patrocinios que ni compañía ni entidad patrocinadora pretenden dar a conocer.

Evitar los grupos de presión



¿Qué sentido tiene por lo tanto mantener un acuerdo de patrocinio si el mismo no puede publicitarse? Philip Morris es una de las firmas que más años lleva dando su apoyo a la escudería italiana: desde 1996, siendo desde entonces uno de sus principales patrocinadores.

Sin embargo, todo cambió a partir del año 2008, cuando las restricciones publicitarias de la FIA provocaron la expulsión de todo tipo de publicidad de marcas de tabaco, hasta entonces, las principales patrocinadoras de la competición, de los monoplazas y de cualquier otro soporte publicitario de la Fórmula 1.

Ello provocó situaciones como las que actualmente viven Ferrari y la compañía tabaquera: una relación oculta, que la mayor parte del Gran Circo, incluidos los dirigentes de la Fórmula 1 conocen, y que desde la compañía tabacalera pretenden ocultar para evitar presiones de importantes lobbies antitabaco que pudieran poner fin a dicha relación.

Pero, ¿qué rendimiento le saca a ello Philip Morris? La tabacalera anunciaba en su día una importante marca de tabaco, Marlboro, en el monoplaza de Ferrari, lugar y posición que sigue manteniendo con un recuadro blanco aunque sin mención explícita a esa marca a través de un rectángulo que asemeja a una cajetilla de tabaco.

Las firmas tabacaleras fueron en su momento las principales patrocinadoras del Mundial de la Fórmula 1 con inversiones en el mismo que sobrepasaban en su conjunto los 750 millones de dólares anuales.

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