Nike se frota las manos: el Bayern renueva con adidas por 940 millones de euros
  • adidas y el Bayern acuerdan una extensión de su alianza hasta el año 2030 por 940 millones de euros

  • La marca alemana aportará al club bávaro del que es propietaria cerca de 80 millones de euros anuales más primas e incentivos por títulos conquistados por el Bayern




Aunque pueda parecer lo contrario, la multinacional norteamericana Nike recibió en el día de ayer una noticia excelente: la renovación del acuerdo que vinculaba a una de las principales entidades de fútbol de todo el mundo, el Bayern Munich, con su gran rival adidas. Se consolidaba así una asociación que tiene en la marca alemana a un importante pilar dentro del club bávaro, del que recordemos, es además propietaria minorista. Pero, sobretodo, se seguían dando pasos importantes en el cada vez más seguro plan trazado por Nike que comenzó ahora hace algo más de un año con el anuncio de la llegada al United de la marca de las tres tiras.

Una secuencia prevista



Hace ahora casi un año, los medios de comunicación y las redes sociales no hablaban de otra cosa dentro del mundo del fútbol: la multinacional alemana adidas, en un movimiento sorpresivo y sin precendentes, lograba echar  del Manchester United, a golpe de talonario, a su gran rival dentro del sector Nike, que tan sólo unas semanas antes parecía tener el acuerdo de renovación cerrado con el club británico por una cifra que oscilaba los 70 millones de euros anuales. Sin embargo, a última hora la firma de Oregon se hizo a un lado para dejar vía libre al interés de adidas en el club británico, un interés que se cuantificó en casi 95 millones de euros durante los próximos 10 años.

Se ponía en marcha así, cada vez está más claro, un concienzudo y maquiavélico plan de Nike que tenía un doble objetivo: por un lado, provocar un enorme debilitamiento en su gran rival dentro del mercado ante la más que probable situación que se produciría en la marca tras dicho acuerdo, acuerdo que en Nike consideraban hipotecaría y condicionaría la capacidad de acción de la firma alemana en operaciones venideras con otras entidades. En segundo lugar, y derivado de lo anterior, allanar el camino a Nike para acercarse a su gran objetivo, un golpe que tendría tanta o más repercusión mediática que el conseguido por adidas: el Real Madrid.

Se van cumpliendo etapas


En este escenario, tan sólo quedaba comprobar que grado de acierto tendría Nike en sus previsiones dentro de ese supuesto plan urdido desde Oregon para condicionar para siempre a adidas. Y, hasta el momento, cada una de los acontecimientos sucedidos dentro del sector se van cumpliendo tal y como preveía Nike. El primero de esos imponderable previstos en Nike era comprobar el grado de condicionamiento que el contrato con el United provocaba en la marca alemana. Y vaya si lo hizo. adidas comenzó a seleccionar qué tipo de patrocinio era menos doloroso para la entidad desprenderse de él ante el enorme esfuerzo realizado con los Diablos Rojos. Varias entidades, sobretodo en el Reino Unido, comenzaron a comprobar de primera mano (en el cricket y en el rugby) como recibían el no por parte de adidas como respuesta a sus intenciones de continuar ligada con la marca alemana. Algo parecido ocurría con Andy Murray en el mundo del tenis, uno de sus principales embajadores que pasó a Under Armour y no olvidemos los planes, según el propio CEO de adidas, para Latinoamérica: ir abandonando progresivamente el patrocinio deportivo de clubes para centrarse en el de selecciones nacionales y comprobar cuál es el rendimiento de la firma en ese mercado con esta nueva situación, algo que nadie descarta viene como consecuencia, en gran medida, de su acuerdo con el United, además de su precaria situación en el mercado USA.

La segunda etapa de ese proceso que Nike esperaba que se cumpliera era el denominado Efecto Mariposa: el aleteo de unas alas en Japón pueden provocar un terremoto en la otra parte del mundo. Y vaya si lo ha provocado (en el caso de adidas). En Nike confiaban en que el acuerdo con el United provocara un efecto llamada en los principales clubes y selecciones que pertenecían a adidas, tal y como finalmente ocurrió: Real Madrid o Alemania, fueron dos de las entidades que rápidamente llamaron a las puertas de adidas para exigir un trato semejante al que daba al United. Sin embargo, lo que no esperaban en adidas era que el más impaciente y exigente al respecto lo tuviera dentro de casa: el Bayern de Munich.

El Bayern renueva con adidas por 940 millones de euros


La relación entre Bayern y adidas es "especial": su asociación no se queda en un simple acuerdo de sponsorización técnica, que se prolonga en el tiempo, sino que además, la marca es una de las propietarias del club, con casi un 10% de acciones en su poder. Ello multiplicó aún más la sorpresa en la firma cuando uno de los clubes que más beligerantes se mostró respecto a sus exigencias de un trato semejante por parte de la compañía (económicamente hablando) al que dispensaba al United fuera, precisamente, el propio Bayern, cuyos dirigentes, hace tan sólo unos meses, salían a escena a informar a adidas que o mejoraban su contrato en términos parecidos al del United, o la entidad comenzaría a entablar conversaciones con marcas rivales para que, a partir de 2020, fecha en que cumplía el acuerdo con la firma de las tres bandas, entrara a patrocinar técnicamente al club.

El mensaje surtió efecto y en el día de ayer, justo después de que el club consiguiera el domingo su vigésimo quinto título de liga, se conoció el acuerdo alcanzado entre ambas entidades que prolongará la relación existente entre las mismas durante otros diez años más, hasta 2030, a cambio de una cifra global que ronda los 940 millones de euros, aunque se estima que el montante anual por la sponsorización técnica sea de unos 80 millones de euros y el resto venga en forma de pluses, incentivos y premios por títulos.

En Nike se frotan las manos

Y lo que para muchos es un duro golpe de asimilar para la multinacional norteamericana Nike, para la firma de Oregon no es más que el cumplimiento de una serie de pasos ineludibles que dará como resultado la llegada, más que probable, de la firma a su gran objetivo: el Real Madrid.

Si el acuerdo con el United condicionó sobremanera la actuación de adidas dentro del mercado, su alianza con el Bayern, con un acuerdo similar (adidas gastará casi 200 millones de euros anuales sólo en dos clubes) provocará que la capacidad de actuación y adaptación a las circunstancias del mercado de adidas se reduzcan casi a la mínima expresión. En Nike consideran que la llegada de la marca del swoosh a Munich era una quimera, más teniendo en cuenta el status de adidas en el club como propietaria. Pero confiaban en que el Bayern presionara lo suficiente como para asestar otro importante golpe a adidas en toda su línea de flotación.

El siguiente en llamar a la puerta alemana será el Real Madrid ¿podrá adidas acceder a las pretensiones económicas de un Florentino Pérez que asiste atónito a la situación? Pocos son los que confían en ello y comienzan a abrir los ojos ante la más que evidente estrategia de Nike: la puesta en marcha de un maquiavélico plan que comienza a dar resultados. ¿Un Real Madrid con el swoosh  en su camiseta? Todo apunta a ello.

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