• Mientras todo el mundo habla estos días de la demanda interpuesta por adidas contra Marc Jacobs por el uso indebido de sus conocidísimas franjas verticales, muy pocos conocen que el origen de las mismas hay que buscarlo en la década de los 50 del siglo pasado en un pequeño taller de Finlandia




Está en boca de todos: la multinacional alemana adidas ha interpuesto una demanda en los tribunales contra la nueva colección de ropa del modista estadounidense Marc Jacobs por entender que las nuevas chaquetas de estilo deportivo lanzadas al mercado por el famoso creador tienen un parecido más que razonable con las míticas Firebird de la marca alemana, con la única diferencia de sustituir las conocidas tres bandas de la firma germana por cuatro bandas verticales lo que muy probablemente, a entender de adidas, dé lugar a más de una equivocación entre los aficionados y seguidores de la marca.

En el trasfondo de esta decisión recae el plan puesto en marcha por la firma alemana para tratar de recuperar su posición dominante en el mercado mundial, un lugar que ya ha perdido en detrimento de Under Armour en los Estados Unidos y cuya posición dominante en Europa se ve seriamente amenazada por su gran rival, Nike, una posición que reporta a las arcas de adidas miles de millones de euros cada año en la que es una de las compañías más importantes del mundo. Pero no siempre fue así. Y aunque todo el mundo hoy en día conoce quién es adidas y lo que implican las tres bandas de la conocida marca, muy pocos quizás conozcan cuáles fueron los orígenes iniciales de la multinacional alemana.

Finlandia, 1916



Para ponernos en antecedentes debemos remontarnos a Finlandia, en los inicios del pasado siglo XX, concretamente al año 1916. En un pequeño taller de Helsinki se comienza a trabajar duramente en la producción de una serie de objetos muy especiales: jabalinas, zapatillas de clavos y esquís para los deportistas finlandeses.

Ese pequeño taller tarda algo más de cuatro años en adquirir un nombre con el que pasaría a hacerse un hueco dentro de la historia de las marcas de ropa deportiva en todo el mundo: Karhu, oso en finlandés, nombre al que acompañó desde entonces el inconfundible oso que identifica a la marca. El éxito de los corredores finlandeses en las pruebas celebradas a nivel internacional comienzan a orientar toda la atención del sector de aquella época hacia las zapatillas con clavos de aquel pequeño taller, lo que supone un impulso exponencial para la prosperidad del negocio.

En poco tiempo, Karhu pasa a vestir al equipo olímpico finlandés y a su principal estrella, Paavo Nurmi, que acapara para sí hasta 9 medallas olímpicas en dos ediciones de los Juegos diferentes, hecho clave para el descubrimiento de la marca del oso a nivel mundial. Un oro en jabalina y otro en la prueba de los 5.000 metros en los Juegos Olímpicos de Los Angeles del año 1932 vuelven a reclamar más atención, si cabe, para la marca finlandesa, que prospera en pocos años a un ritmo vertiginoso.

Sin embargo, la llegada de la Segunda Guerra Mundial propicia que, como muchas otras industrias, todos los esfuerzos en el pequeño taller finlandés, ahora convertido en fábrica, se destinen a producir botas, uniformes de camuflaje y tiendas de campaña para el ejercito finlandés. Transcurrida la guerra, Karhu vuelve a dominar los Juegos Olímpicos de Helsinki del año 1952, consiguiendo 15 medallas de oro, lo que provoca que el éxito de la compañía alcance cotas, a nivel mundial, hasta entonces desconocidas. Karhu está en la cima, en lo más alto del sector. Todo le sonríe a los modestos emprendedores finlandeses. Hasta que un joven alemán se cruzó en su camino para cambiar el destino del sector y de la industria deportiva para siempre.

El origen de las tres bandas



La guerra había terminado. Alemania se lamía aún las heridas de una derrota que marcaría el destino del mundo para siempre pero sobretodo, el de dos hermanos, Adolf y Rudolf Dassler, que tras la guerra acrecientan sus diferencias tomando cada uno de ellos un camino distinto aunque dentro de un mismo sector: el de la industria de la ropa deportiva. Y mientras Rudolf se pone manos a la obra con su marca Puma, el joven Adolf decide fundar una compañía que acabaría por dominar el mundo del deporte: adidas.

Sin embargo, la situación entonces no era ni mucho menos dominante. Las batallas entre las industrias de los dos hermanos eran conocidas no sólo en Alemania y tanto uno como otro se afanaban por presentar los mejores productos para los deportistas alemanes. Para ello, no dudaban en estudiar lo que se producía y la manera de hacerlo en otros países. Y fue entonces cuando Adolf se sintió enormemente atraído por el éxito de una pequeña empresa finlandesa que tenía a un oso como logotipo.

A mediados de los años 50 del siglo pasado, Adolf Dassler se presentaba en las oficinas de Karhu con una oferta: hacerse con el exitoso producto que dio la fama a Karhu: las botas con clavos pero, además, hacerse con la imagen de la marca que hasta entonces dominaba el mercado. Por aquel entonces, además del inconfundible oso, Karhu utilizaba como elemento distintivo tres bandas verticales de color blanco en sus conocidas botas. El joven Dassler insistió en hacerse también con ese logo, a lo que Karhu finalmente aceptó. El precio, 1.600 euros de la época y 2 botellas de whisky.

Un imperio a cambio de 2 botellas de whisky y 1.600 euros



A partir de aquí, la historia es ya de sobra conocida. La empresa creada por el joven Dassler comienza a crecer hasta convertirse en uno de los referentes a nivel mundial dentro del sector. Sus tres bandas son uno de los elementos identificativos más importantes de todo el mundo y la marca genera millones de dólares al año en todo el planeta.

Durante estos días adidas trata de proteger de Marc Jacobs sus conocidísimas tres bandas verticales para lo que solicita una indemnización multimillonaria al creador estadounidense por el lucro cesante que la colección del modisto ha provocado en las arcas de adidas además de por utilización indebida y con fines comerciales de un símbolo, las tres bandas (cuatro en el caso de Marc Jacobs) tan conocidas e identificables con adidas en todo el mundo.

Lo que en cambio no es tan conocido es que esas tres bandas verticales tuvieron su origen en un pequeño taller en Filandia y que hoy son lo que son gracias a 2 botellas de whisky y 1.600 euros.

Participa y comenta esta noticia

 
Top