Sandro Rosell, Neymar Jr. y Josep María Bartomeu en la presentación del jugador
  • El repunte del Caso Neymar lleva el temor al seno del FC Barcelona de una posible crisis de reputación de su marca a nivel mundial

  • En el club catalán son conscientes que gran parte de que ello no suceda depende del rendimiento deportivo de la entidad sobre los terrenos de juego



A pesar de lo que muchos pudieran considerar, en el FC Barcelona existe un doble motivo de preocupación como consecuencia del que ya se conoce como Caso Neymar, relativo al fichaje del internacional brasileño por la entidad azulgrana y su presunto fraude fiscal a la Hacienda Española declarando un importe considerablemente inferior a la cifra realmente abonada por él, lo que se tradujo en una aportación al fisco español muy por debajo de lo que debería haber sido.

El "Caso Neymar" crece cada día que pasa



De los apenas 55 millones de euros  en los que cifró el club azulgrana el fichaje del internacional brasileño hace algo más de una temporada a reconocer, hace tan sólo unos meses, que la misma se elevó a más de 80 millones de euros, un hecho que hacía crecer cada vez más el escándalo del fichaje del brasileño y que se llevó por delante el hasta entonces presidente de la entidad catalana, Sandro Rosell, puesto que ocupó desde entonces uno de sus vicepresidentes y actual máximo dirigente del club, Josep María Bartomeu.

Ahora, después de varios meses de investigación, el juez cifra el fichaje del brasileño en más de 150 millones de euros, por lo que el fraude al fisco español se incrementaría hasta el punto de que las penas a exigir a los máximos responsables en aquel momento de la entidad, tanto el ya dimitido presidente como el actual, se han incrementado notablemente, hasta exigir 7 años y tres meses de prisión para Sandro Rosell y dos años y tres meses de prisión para Josep María Bartomeu por un presunto fraude fiscal de más de 13 millones de euros que habrían cometido en el fichaje del delantero brasileño.

El temor al daño a la marca



Pero además de esa preocupación, existe otra, casi aún mayor, dentro del conjunto catalán además del futuro de sus últimos dos máximos dirigentes como consecuencia de dicho escándalo. Esa otra preocupación, que a cada día que pasa se acrecenta en el seno de la entidad, no es otra que la de saber cómo puede afectar toda esta situación a la reputación de su imagen a nivel mundial.

El FC Barcelona es uno de los clubes que más ha fomentado la potenciación de su imagen a nivel internacional bajo el claim Más que un club, con el que la entidad ha patentado un modo de vida, un estilo de juego, que ha arrasado en todo el mundo, ganando admiradores alrededor de todo el planeta con un enfoque de su propia marca que le llevó a rechazar incluso importantes patrocinadores en sus camisetas por considerar que la presencia de los mismos podría manchar el espíritu que desde la entidad se pretendía defender. Sin embargo, el último escándalo, hace llevar todos los temores a sus dirigentes acerca de cómo los mismos, como decimos, pueden influir en la imagen de la entidad a nivel mundial.

El precedente de FIFA



Desde la entidad pretenden infravalorar el poder que dicho escándalo puede tener en la imagen de marca del club aunque los precedentes no son, ni mucho menos, halagüeños. El último caso de una entidad importante a nivel mundial que ha visto afectada seriamente su imagen por escándalos en torno a ella no ha sido otra que la propia FIFA, donde los presumibles casos de corrupción en la elección de la sede del Mundial de Qatar 2022, han llevado a varios e importantes patrocinadores a tomar la decisión de abandonar la relación que desde hacía años mantenían con la entidad ante el temor de que dichos escándalos pudieran pasar factura no sólo a la imagen de la FIFA sino también a la imagen de esos propios patrocinadores.

Sin embargo, en Can Barça consideran que tienen a su favor el excelente momento de forma por el que atraviesa la primera plantilla de la entidad azulgrana, aún viva en las tres máximas competiciones en las que participa, Liga, Copa y Champions, lo que minusvalora los posibles efectos que ese escándalo pudiera tener sobre la marca Barça. Pero al igual que tienen a su favor esta situación, su principal preocupación nace precisamente en ella, en esa seguridad.

En el seno de la entidad azulgrana no quieren ponerse a pensar ni tan siquiera cómo podría afectar este escándalo judicial si los resultados deportivos se vuelven en contra, pero son conscientes de que esa es precisamente su máxima debilidad: el futuro de la marca Barça a nivel mundial depende tan sólo del fino hilo que separa el éxito del fracaso deportivo de tal modo que, nadie pone en duda, ni tan siquiera dentro del FC Barcelona, que un cambio de tornas en cuanto a su rendimiento sobre los terrenos de juego puede provocar un daño a su imagen de marca de difícil consecuencias para la entidad, y que bien pudiera traducirse en una huída de patrocinadores tal y como está viviendo la propia FIFA.

Quizás nunca antes el futuro y reputación de una marca estuvo tan ligado al momento deportivo por el que atraviesa la entidad propietaria de la misma. El FC Barcelona lo sabe y por eso confía en que el excelso momento deportivo que atraviesa sea lo suficientemente prolongado en el tiempo para que los efectos del Caso Neymar se reduzcan considerablemente en cuanto a su influencia negativa sobre la marca Barça.



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