• La NBA vuelve a poner de manifiesto que sólo con un mimo y un cuidado especial del producto a vender, en este caso el baloncesto, se puede hacer el mismo lo suficientemente atractivo para que las firmas y marcas comerciales no duden en incorporarse como patrocinadores



Si a alguien le queda alguna duda de que el sector del marketing deportivo va años por delante en los Estados Unidos, tan sólo es necesario echar un vistazo a las principales ligas y competiciones de aquel país y observar la importancia que en las mismas se le da a dicho sector de tal modo que llega a ser integrado como un todo en el propio deporte hasta el punto de no poder concebir el uno sin el otro. El último ejemplo de esto que exponemos es el vivido hace tan sólo unos días en la NBA.

Ante todo, cuidar el producto



Muchas veces hemos hablado de cómo consiguen las grandes ligas norteamericanas un nivel tan alto de compromiso con las mismas por parte de sus patrocinadores y sponsors, cómo son capaces de darle a las mismas, a dichas competiciones, ese valor añadido que las hace tremendamente atractivas para dichos patrocinadores que no dudan en desembolsar grandes sumas de dinero para incorporarse a dichas competiciones.

La respuesta, una vez más, es el enorme mimo que en dichas ligas se pone sobre el cuidado y la protección del producto que tienen entre sus manos. Uno de los ejemplos más claros en este sentido es el que se vive en la NBA. Si hay una competición que cuida hasta el último detalle ese producto no es otra que la liga profesional de baloncesto en los Estados Unidos.

La mejor y mayor competición de baloncesto del mundo es consciente de que son lo que son gracias al cuidado que le confieren a su producto hasta el punto de saber que sólo vendiendo un buen producto final serán capaces de firmar acuerdos como el recientemente obtenido por sus derechos televisivos que tanto ha dado que hablar hace tan sólo unos meses.

Por esto la NBA sigue siendo el mayor espectáculo del mundo


Una competición que es capaz de sancionar a las franquicias si sus grandes estrellas no hacen declaraciones antes o después de los encuentros o que impone severas multas si el entrenador de turno decide reservar en el banquillo para el partido siguiente a sus cracks sin previo aviso, es una competición que es consciente del producto que tiene entre sus manos y de lo importante que es protegerlo para poder vender un buen resultado final a uno de los pilares más importantes: los aficionados. Sin un mimo y un especial interés por conservar el producto de cara a los aficionados éstos darían la espalda al mismo y, lo que es peor, ello conllevaría que los patrocinadores se desinteresaran por incorporarse a la NBA.

Uno de los últimos ejemplos de este especial cuidado e interés que tiene la NBA y sus franquicias por ofrecer al espectador, al aficionado, una experiencia mucho más allá del propio baloncesto, es el que se ha podido vivir hace tan sólo unos días en la cancha de los Clippers ante los Wizards. Así, la franquicia convirtió su propia pista en un espectacular escenario donde se fueron proyectando una serie de imágenes que hicieron elevar el nivel de interacción de la grada con el espectáculo hasta el punto de entender que el encuentro, mucho más allá del resultado, es todo un espectáculo que ofrece experiencias como éstas entre sus fans.

Quizás este ejemplo ponga aún más de manifiesto y de mayor sentido al artículo que publicábamos la semana pasada y en el que analizábamos la última actuación de la Federación Española de Fútbol con uno de sus productos: la Copa del Rey. Sólo así muchos llegarán a entender las grandes diferencias que hay entre cuidar un producto y ofrecerle un trato como el que la Federación Española dispensa a su Copa.

La visualización del video de los Clippers sólo está disponible en nuestra nueva web MARKETING DEPORTIVO TV. Échale un vistazo al mismo siguiendo este enlace.

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