• La firma alcanza un importantísimo acuerdo con el controvertido Justin Gatlin de cara a los próximos Mundiales de Atletismo de Pekin de agosto

  • Gatlin ha sido suspendido en dos ocasiones por dopaje, la última implicó una sanción de cuatro años de duración

  • Desde el sector se le critica la imagen que trasnmite con el acuerdo a los atletas que no se dopan



Que se hable de uno, aunque sea para mal. Este dicho, tan sumamente conocido en el rico lenguaje castellano, parece ser el lema con el que la multinacional norteamericana Nike se mueve dentro del mundo del deporte. Y a tenor de uno de sus últimos acuerdos de patrocinio y las críticas que el mismo está acaparando, los norteamericanos tienen muy difícil dar explicaciones lo suficientemente convincentes para tratar de persuadir a los más críticos dentro del sector con su movimiento dentro del mercado de los embajadores.

Nike se mete en un lío patrocinando a Justin Gatlin



Hace tan sólo unas horas se conocía de manera oficial: la multinacional norteamericana Nike lograba un importante (y polémico) acuerdo con uno de los velocistas más controvertidos dentro del panorama mundial de la velocidad, el norteamericano Justin Gatlin. Para los neófitos en el mundo del atletismo, Gatlin es un atleta estadounidense especializado en pruebas de velocidad, que tiene en su palmarés el título de Campeón Olímpico de los 100 metros lisos en los Juegos de Atenas 2004 y de Campeón del Mundo de los 100 y 200 metros lisos conquistados tan sólo un año después en el campeonato celebrado en Helsinki.

Pero sobretodo, Gatlin, a pesar de sus 33 años, es uno de los grandes aspirantes a conquistar el oro en los Mundiales de Atletismo que se celebrarán en Pekín el próximo mes de agosto en las pruebas de los 100 y 200 metros lisos. Es decir, en el pequeño grupo de atletas capaces de plantar cara al hombre más rápido del mundo, Usain Bolt, se encuentra Gatlin. ¿Qué hay de polémica entonces en el patrocinio de Nike? Para hallar respuesta a esta pregunta hemos de recurrir al pasado del norteamericano.

Doblemente sancionado por dopaje



La polémica del patrocinio acordado por Nike junto al atleta norteamericano radica sobretodo en el pasado del mismo. Cuando apenas era un joven atleta que despuntaba en el atletismo universitario (Gatlin seis títulos consecutivos de la NCAA), en el año 2001 fue sancionado durante dos años por un positivo por anfetaminas detectado en el Campeonato Junior de los Estados Unidos. Gatlin recurrió y argumento que su positivo se debía a los medicamentos que venía tomando desde su infancia para tratarse el trastorno por déficit de atención que le fue diagnosticado, lo que motivó que la IAAF redujera la sanción a tan sólo un año.

A partir de la sanción, su carrera fue meteórica. Numerosos títulos y premios personales culminaron con el citado oro olímpico en los Juegos de Atenas y el doble título de Campeón del Mundo de un año después en Helsinki. Sin embargo, esta prometedora carrera volvió a truncarse nuevamente por otro caso de positivo, esta vez por testosterona. La USADA, la Agencia Antidopaje Estadounidense, tras detectar este segundo positivo después del detectado en 2001, sancionó al atleta de por vida, sanción que se redujo hasta los ocho años tras comprometerse Gatlin a colaborar con la justicia en la investigación y persecución del dopaje dentro del atletismo. Aún así, Gatlin recurrió los ocho años ante el Tribunal de Arbitraje de Estados Unidos, que volvió a reducir la sanción hasta los cuatro años.

Gatlin volvió a competir en el año 2010 y otra vez retomó la senda de los triunfos hasta llegar a los Juegos de Londres, donde conquistó la medalla de bronce. Sin embargo, su imagen y su figura quedaron manchadas para siempre por la sombra del dopaje.

Que se hable, aunque sea para mal



La evolución del norteamericano desde entonces ha sido imparable. Hasta el punto que el año pasado, cuatro de las cinco mejores marcas obtenidas en 2014 en los 100 metros lisos fueron suyas. La quinta fue para Richard Thompson. De Usain Bolt, ni rastro en este peculiar ranking. Ello motivó que los directivos de Nike pusieran rápidamente el objetivo en el atleta norteamericano aun a pesar de que su patrocinio conllevaría un importante riesgo ante una posible crisis de reputación en la marca del swoosh.

Sin embargo, pareciera pesar más en esos directivos un doble riesgo: por un lado, la amenaza real de que Gatlin se convirtiera en el nuevo Campeón del Mundo desbancando al atleta que ha estado dominando la prueba en los últimos años, Usain Bolt, con la notoriedad mundial conllevaría dicha hazaña. Por otro lado, el enorme riesgo de saber que, sino lo ficha Nike, muy probablemente firmas como adidas o como Puma se harían con el deportista. ¿Qué hacer entonces?

La mala imagen transmitida



Desde el sector ya han comenzado a llover críticas sobre Nike. Se le achaca el hecho de que la imagen que está transmitiendo con este acuerdo es muy perjudicial, sobretodo  para los deportistas más jóvenes que pueden ver en este acuerdo un mensaje del todo vale, al final las marcas llamarán a tu puerta.

Pero además, se acusa a Nike de reincidente. Aunque en este segundo caso, Nike argumenta que nada tiene que ver. Otro norteamericano, también sancionado por dopaje, Tyson Gay, ha regresado recientemente a la competición y se le ha visto competir con ropa y zapatillas Nike. En la marca aseguran que no tienen nada que ver, que el motivo de usar su ropa es porque su entrenador, John Smith, es uno de los embajadores de la marca, una explicación que, en un sector tan sumamente profesionalizado como el de la industria del deporte, donde nada ocurre por casualidad, pocos se creen.

Nike ha apostado por la polémica. Que se hable de mí, aunque sea para mal. Primero, el rédito y después, la reputación. Aunque esta apuesta le puede salir muy cara.

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