• adidas cerró el 2014 con una dualidad de sensaciones en cuanto a sus números se refiere: por un lado presentó un descenso en su beneficio neto de hasta el 38% mientras que por otro lado albergó esperanzas para que 2015 sea el año de su recuperación definitiva



Envuelta en un proceso de selección de personal de alta dirección que le lleve, antes del año 2017, a encontrar al que será el nuevo CEO que venga a sustituir en el cargo a Herbert Hainer, que ya ha anunciado que no renovará, la publicación de las cuentas de la marca en el año 2014 tienen una doble lectura: una negativa, tal y como viene siendo casi habitual para desgracia de la compañía en los últimos tiempos y otra visión mucho más optimista que augura haber signos para la esperanza de una recuperación en el corto-medio plazo.

adidas, otra vez, reduce su beneficio neto



La marca alemana redujo en el año 2014 su beneficio neto atribuíble a los accionistas hasta los 490 millones de euros, esto es, hasta un 38%, achacando las principales causas de ello la depreciación del rublo, los problemas en Norteamérica y sus problemas con su división para el golf, Taylor-Made. Por primera vez en mucho tiempo, la marca no hace referencia a Reebok como una de sus principales causas de su caída en los números.

La preocupante situación rusa ha propiciado un importante daño a los números de la marca, que tenía en aquel mercado uno de los principales atractivos en los últimos años dentro de sus planes de expansión. Con esta nueva disminución del beneficio neto se viene a confirmar la preocupante situación que la marca atraviesa desde hace tiempo y que viene a estar detrás de los motivos por los que su actual CEO, Herbert Hainer, no prorrogará su actual contrato al término del mismo en 2017.

Un 2015 para la esperanza



Sin embargo, adidas trata de luchar contra estas cifras arrojando mensajes para la esperanza en el año 2015. Así, a pesar de las mismas, la facturación de los alemanes subió en dicho periodo hasta un 2,3% para situarse en los 14.530 millones de euros, propiciada en gran parte por la cita mundialista de Brasil 2015.

Además, logró reducir su caída en Norteamérica en el último trimestre con una bajada en las ventas de tan sólo el 4,2% frente al 7% que se registró de media durante los primeros 9 meses. El objetivo pasa ahora por recuperar terreno en un mercado en el que hasta ahora siempre había ocupado la segunda posición tras Nike pero que tras la irrupción de Under Armour ha visto como se ha desplazado hasta una incómoda tercera plaza de la que la marca quiere salir cuanto antes. Así, adidas confía que las ventas se incrementen hasta un 5% en este 2015, algo que muchos escépticos, incluso dentro de la compañía, ponen en serias dudas.

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