• Lebron afirma en una entrevista que durante años llevó una dieta "poco saludable" comiendo todos los días en McDonald's, precisamente uno de sus principales patrocinadores

  • La compañía abona 4 millones de dólares a LeBron para promocionar sus productos

Evite estos alimentos para adelgazar en dos semanas


Si hay una estrella que brilla con luz propia en todo el universo NBA ese no es otro que el jugador de los Cleveland Cavaliers, LeBron James, elegido cuatro veces MVP de la competición en los últimos años y poseedor de dos anillos de la NBA. Ello le ha permitido convertirse en uno de los jugadores con mayor potencial comercial dentro de todo ese plantel de estrellas que es la NBA, hasta el punto que las críticas que el jugador recibía hace tan sólo unos años del gran Magic Johnson en las que denunciaba la poca explotación del crack de los Cavs de su imagen a nivel comercial quedan ahora convertidas en un débil recuerdo. Las marcas y firmas comerciales hacen cola en la puerta de sus representantes esperando y confiando conseguir un importante acuerdo que permita unir su producto al jugador más conocido de toda la NBA, algo que sin embargo no les sale barato. Y mucho menos si tenemos en cuenta que, muy frecuentemente, estos embajadores de marca cometen errores como el que ha llevado a cabo LeBron James, capaz de causar un serio trastorno a la compañía que le paga.

Una dieta "poco saludable"



Sucedió hace tan sólo unos días. El pivot de los Cleveland concedía una entrevista a un medio de comunicación en el que se repasaba un poco todo lo que había sido su trayectoria durante su carrera profesional. En tono distendido y relajado, el periodista consiguió que LeBron fuera sintiéndose cada vez más cómodo frente a las preguntas hasta el punto de animarse a hacer una confesión.

Cuando tan sólo contaba con 18 años, LeBron confesó que iba todos los días de la semana a uno de los restaurantes de cadena rápida más conocidos del mundo: McDonald's, donde según sus propias palabras, degustaba sus no menos famosas hamburguesas: "Lo hacía porque tenía tan sólo 18 años y no me preocupaba demasiado el tema de mi alimentación". La frase, lapidaria donde las haya, cobró verdadero sentido sólo cuando los aficionados se percataron de un pequeño pero fatal detalle: LeBron James es uno de los principales embajadores de marca de la cadena de restaurantes de comida rápida antes citada.

Rápidamente el error corrió como la pólvora a través de las redes sociales, donde los aficionados se hacían eco de las afirmaciones de LeBron en las que no quedaba, precisamente, muy bien parada a la cadena de restaurantes: si tu mejor embajador de marca consideraba que tu comida no era demasiado saludable, qué cabría esperar de los que criticaban y achacaban a la firma ser una de las principales comercializadoras de comida basura del mundo. El propio LeBron se dio cuenta rápidamente del error cometido hasta el punto que llegó a pedir disculpas a su compañía, pero el daño ya estaba hecho. El atentado a la imagen de la compañía fue letal y el crack de los Cleveland provocó una importante crisis de reputación a la compañía en las redes sociales de la que todavía tratan de salir.

LeBron rescata el "peligro de los embajadores"



Tras lo sucedido, nadie en la compañía ha dado un paso al frente para valorar lo acontecido. Aunque es más que evidente que esas declaraciones no han sentado nada bien en el seno de la entidad, hay dos circunstancias implícitas que han aconsejado a la firma no tratar de complicar aún más las cosas: la primera de ella, que pese a todo, es de reconocer que LeBron es uno de sus principales y mayores embajadores de la compañía a nivel mundial. La renuncia al jugador supondría un perjuicio económico quizás superior al que ahora debe hacer frente en tanto que daño a su imagen. La segunda, mucho más pecuniaria que la anterior si cabe: el contrato que liga a LeBron con McDonald's está valorado en alrededor de cuatro millones de dólares anuales, cantidad que debería abonar la firma al jugador por cada uno de los años que le restan de alianza en caso de ruptura unilateral de dicho acuerdo.

El error de LeBron vuelve a traer a la primera plana de la actualidad dentro del sector del marketing deportivo un asunto que cada vez preocupa más a las firmas y marcas comerciales y sobre el cual cada vez tratan de adoptar más medidas para evitar que ello suceda o, al menos, tener una compensación en caso de que tuviera lugar: el de los errores de sus embajadores. Unos errores a los que en los últimos tiempos hemos estado más que acostumbrados. Hace ahora casi un año saltaba a la luz el error, garrafal, que dos de los más importantes embajadores de la marca surcoreana Samsung, cometían contra la misma: David Beckham y nuevamente, LeBron James. El británico asistía a la edición del año 2014 de la Super Bowl y se dejaba fotografiar tomando instantáneas con su nuevo smartphone, algo que no pasaría más allá de la mera anécdota sino fuera porque el terminal que el jugador portaba para lograr esas fotografías no era otro que un iPhone de la marca Apple, gran rival de Samsung. Mientras trataba de recuperarse de dicha afrenta, tan sólo unos días después Samsung volvía a ver como las redes sociales echaban humo con las críticas de LeBron James hacia el modelo que Samsung le había regalado, lo que provocó que su tweet fuera visto por millones de fans a través de las redes sociales, algo que fue aprovechado por rivales de la compañía surcoreana como HTC, que en un alarde de ingenio y de saber utilizar el agile marketing, publicó un tweet en el que afirmaba que el mejor jugador del mundo se merece el mejor móvil del mundo, proponiendo para ello cualquier modelo de su compañía.

Samsung, sin suerte para sus embajadores



Sin embargo, McDonald's puede darse, como comúnmente se dice, con un canto en los dientes por asistir tan sólo al error de LeBron. Si hay una compañía seriamente damnificada en este sentido y que no tiene suerte con sus embajadores a nivel mundial es precisamente la ya citada Samsung. Antes del desgraciado incidente de David Beckham y LeBron James del año 2014, en 2013 asistimos como dos embajadores españoles de la compañía, el tenista David Ferrer y el futbolista Iker Casillas, también se llevaban por delante la imagen de la compañía en las redes sociales.

Abril de 2013. Samsung está en plena campaña de activación y lanzamiento de su nuevo Samsung Galaxy S4. La compañía pone toda la carne en el asador para ello y aprovecha cualquier evento deportivo para promocionar el mismo a través de los deportistas. En esta ocasión, con motivo del torneo Conde de Godó de tenis de Barcelona, utiliza a dos de sus embajadores en España, Nico Almagro y David Ferrer, para hablar de las bondades del mismo durante la disputa del torneo. Y mientras Nico Almagro lleva a cabo la orden encomendada, David Ferrer comete otro error garrafal: lanza un tweet hablando de las bondades del nuevo modelo de Samsung desde su terminal, curiosamente, otro iPhone de Apple. Meses más tarde, en Diciembre de 2013, era Iker Casillas el que promocionaba los modelos de Samsung con un tweet en las redes también lanzado desde su iPhone.

Los errores de los embajadores de marca de las compañías son cada vez más frecuentes. Las firmas luchan por tener a su lado a los principales y más famosos deportistas que, cada vez de manera más asidua, cometen errores que afectan y mucho a la imagen de la marca que les paga, por lo que cada vez son más las compañías que establecen complicados contratos de seguros para prevenir estas circunstancias. Pero aunque minimicen con ellos el riesgo económico que pueden padecer por esas crisis de reputación, poco o nada pueden hacer cuando tu máximo embajador afirma que tu comida es "poco saludable".



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