• adidas, Nike y Under Armour lucharán enconadamente por quedarse con el acuerdo de sponsorización técnica de la NBA a partir de 2017



Hace tan sólo unos meses la NBA firmaba uno de los acuerdos por derechos televisivos más grandes del planeta jamás alcanzado, 24.000 millones de dólares durante los próximos 9 años, esto es, casi 2.600 millones de dólares anuales, lo que provocó que LeBron James, recientemente nombrado vicepresidente del sindicato de jugadores, advirtiera a propietarios de que las negociaciones del próximo convenio colectivo iban a ser bastante duras y que no permitirían la excusa de los dueños de no estar ganando dinero. Ahora, estos mismos jugadores pueden estar armándose nuevamente de razones para solicitar un incremento en el techo salarial por ejemplo tras el gran porvenir que se vislumbra a la NBA también en 2017.

El negocio de las camisetas



Tras cerrar, como decimos, uno de los acuerdos más importantes jamás alcanzado en su historia, el de los derechos televisivos, que supondrá la llegada de miles de millones de dólares a las arcas de la organización en los próximos años, adidas encara con optimismo la recta final de uno de los contratos más lucrativos igualmente en la misma: el de la sponsorización técnica.

Este tipo de contratos, en manos de adidas en la actualidad, difiere de lo existente en Europa, donde cada club tiene un sponsor técnico diferente. En la NBA (al igual que ocurre en la MLS o en la NFL) los uniformes de todas las franquicias son suministrados por una única firma, rol que tiene en estos momentos adidas cuyo acuerdo con la organización finaliza en 2017, un escenario con el que los dueños de las franquicias ya comienzan a frotarse las manos.

La NBA se frota las manos de cara a 2017



Y lo hacen conocedores de las necesidades que las marcas que podrían optar a este status tienen, todas ellas más que justificadas, lo que se traducirá en una mayor llegada de millones a la NBA procedentes de esta vía. adidas, actual patrocinadora, necesita seguir manteniendo su condición de patrocinadora oficial en la NBA después de su preocupante situación en el mercado norteamericano. Una salida de la marca de la sponsorización de la NBA supondría una caída en picado en la popularidad de la misma y dejaría en nada sus esfuerzos (traducidos en millones de dólares) que realiza para recortar campo a Nike y Jordan en el mercado del calzado deportivo con el fichaje de grandes jugadores a base de talonario. adidas llegó a la NBA en el año 2006 tras firmar un acuerdo de 11 años de duración por 400 millones de dólares.

Pero no sólo para adidas es fundamental. En Nike saben que su entrada en este tipo de patrocinio en la NBA asestaría el golpe definitivo a su gran rival en los Estados Unidos y provocaría que su ya elevado de por sí porcentaje dentro del sector, más del 90%, se incrementara hasta límites hasta ahora desconocidos. Además, tiene la experiencia de un movimiento similar en la NFL, en la que desplazó a Reebok, filial de adidas, golpe del que los alemanes aún no han sido capaces de recuperarse.

La tercera en discordia, pero no por ello con menos posibilidades, es la marca de Baltimore, Under Armour, que ya ha demostrado con creces su capacidad para luchar con las grandes firmas por los grandes contratos y que vería en su llegada a la NBA un golpe definitivo de consolidación a su estrategia de expansión en los Estados Unidos que le llevaría a ganar una enorme exposición a nivel mundial y que le convertiría en la plataforma de lanzamiento ideal para su gran objetivo: derrotada adidas en los Estados Unidos, alcanzar y superar a Nike.

Tres marcas y un único objetivo: la NBA. Todas con sus respectivos intereses, más que motivados, que auguran una encerrada lucha por hacerse con un rol que hasta ahora ocupa adidas y que vaticina una nueva lluvia de millones para los dueños de las franquicias de la mejor liga de baloncesto del mundo.

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