• Su eliminación en la FA Cup provoca un agravamiento en la caída de su imagen que los diablos rojos temen pueda influir en sus patrocinadores



Los próximos diez días van a ser claves en el futuro del Manchester United. Y no sólo el deportivo. Su deficiente campaña en este terreno, que le ha llevado a perder el último título por el que podría optar, la FA Cup, eliminado el pasado fin de semana a manos del Arsenal, ha dejado al club de Old Trafford con un único título en juego, el de la Premier, donde se encuentra a diez puntos del líder, el Chelsea de Mourinho que se disputa el título con el Manchester City. Y sin embargo, y a pesar de todo ello, el Manchester se juega en los próximos diez días mucho más que cualquier título: su prestigio y el evitar una caída en picado de su popularidad entre los patrocinadores.

Con Ferguson en la memoria



Cuando Alex Ferguson anunció hace casi dos años que se retiraba de los banquillos de fútbol, más de uno consideró que el que había sido gran artífice de los éxitos de los diablos rojos en los últimos años se iba a convertir, a su vez, en el responsable inicial de su desplome y descrédito a nivel mundial. Hoy, casi dos años después, aquellos vaticinios de los que miraban con pesimismo ya por entonces el futuro del club tras dicho adiós, cobran mayor importancia si cabe ante el rumbo deportivo que lleva, otra temporada más, el United.

Tras el nombramiento de su sucesor, el hasta entonces entrenador del Everton, David Moyes, las acciones del United se desplomaron en la bolsa de Nueva York ante lo que parecía un presagio: si había un hombre capaz de salvar el futuro del club en aquellos momentos y que lograra eclipsar o al menos alcanzar la mediaticidad que conseguía el United con Ferguson ese no era otro que Mourinho. Y todo tenía una explicación: si los resultados deportivos acompañaban, la imagen del club junto con la de Mourinho seguiría en la primera plana de la actualidad mediática, lo cual sería un enorme revulsivo para los patrocinadores. Si el rumbo en lo deportivo, sin embargo, era malo, la sóla presencia de Mourinho aseguraría una exposición mediática al club casi continua, lo que provocaría que la incidencia de esa mala racha deportiva sólo tuviera una repercusión mínima de cara a los patrocinadores.

Sin embargo, los dirigentes del club optaron por una opción mucho más moderada mediáticamente hablando como Moyes que ha deparado en que en apenas año y medio, y como consecuencia de los pobres resultados, hayan pasado por el banquillo británico hasta tres entrenadores, quedando fuera de Europa la presente temporada por primera vez en muchos años.

Se encienden las alarmas en el Manchester



La mala racha deportiva se entendió como la propia de un año de transición. Su no clasificación para Europa fue considerado un fatal accidente pero puntual y la llegada de un nuevo entrenador como Louis Van Gaal auguraba una recuperación en lo deportivo para esta temporada. En el plano económico las cosas seguían funcionando: el Manchester estrenaba patrocinador en su camiseta que le reporta alrededor de 60 millones de euros al año y alcanzaba un importantísimo acuerdo con adidas que le dará 94,5 millones de euros anuales durante los próximos diez años. Todo parecía perfecto. ¿Todo?

La realidad ha sido otra muy diferente. La mala racha deportiva del año pasado que se presumía exclusiva de una temporada de transición se ha prolongado hasta esta, donde el equipo, a su no participación en Europa, ha asociado su eliminación en las competiciones nacionales, incluída la propia Premier, a las primeras de cambio, algo que ha hecho que salten todas las alarmas en el club, y no tanto por su marcha en este terreno sino por su influencia en el terreno del marketing deportivo.

60 millones de euros menos y una caída de imagen de marca en picado



El Manchester United se encuentra a día de hoy en cuarta posición de la Premier League, con 53 puntos, en una crucial posición que da acceso a la última plaza de Champions para la temporada que viene, un hecho este fundamental para su devenir en el apartado del marketing deportivo. Una no clasificación nuevamente para la máxima competición continental de clubes provocaría unas pérdidas en el club multimillonarias.

Así, como ya hemos explicado en alguna ocasión en Marketing Deportivo MD, el megacontrato del club inglés con adidas esconde una letra pequeña por la que la marca dejará de pagar al club 30 millones de euros en caso de no clasificarse para la Champions League la temporada que viene. A esta cantidad, habría que añadirle lo que perdería el club con los ingresos por derechos televisivos procedentes de BT Sports, estimados en otros 30 millones de euros. En total, con sólo dos vías de ingresos, el United perdería el presupuesto total de muchos clubes de Europa: 60 millones de euros.

Pero el mayor temor del club es que un nuevo descalabro en liga que le impida acceder a Europa, aparte de la penalización económica anterior, conlleve como consecuencia una caída de imagen de marca en picado entre el resto de patrocinadores, que pagan sumas multimillonarias por estar al lado de un club otrora referente en el continente europeo, lo que puede provocar una auténtica desbandada que repercutiría de manera muy negativa en las arcas del club.

En los próximos diez días el United recibe al Tottenham, sexto clasificado a tan sólo 3 puntos del United y visita Liverpool, quinto clasificado a dos puntos del United. Dos victorias asegurarían casi esa sexta plaza aún con 8 jornadas por disputar. Sin embargo, dos derrotas alejarían casi definitivamente al club de su gran objetivo de esta temporada: entrar en Champions. El United se juega mucho más que prestigio deportivo en los dos próximos encuentros. Se juega 60 millones de euros de pérdidas mínimo y, sobretodo, su imagen ante los patrocinadores. Los 11 jugadores que ponga Van Gaal en esos dos encuentros tienen el destino de un club histórico en sus manos. A nivel de Marketing Deportivo, también.

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