• Turkish Airlines remite a la Bolsa de Turquía dos comunicados con apenas unas horas de diferencia: uno para anunciar su llegada a la UEFA Champions League como patrocinador oficial y otro posterior para negarlo



Hace ahora algo más de un año la UEFA vivía en una espiral de acontecimientos en torno a su equipo de patrocinadores. La salida de Ford, uno de los pirncipales sponsors de la Champions League venía acompañada de la llegada de otros nuevos como Gazprom o de la renovación de otros como Heineken. En este escenario, la propia UEFA ya lo anticipó: su principal objetivo no era otro que encontrar un patrocinador dentro del sector de las aerolíneas. Hoy, un año y poco más después, la UEFA ha vivido una situación esperpéntica en torno a este hecho.

Recuperar posiciones y prestigio


Hace tan sólo unas horas una noticia comenzó a recorrer los pasillos de las diferentes redacciones de medios de comunicación y por las redes sociales: la compañía aérea turca Turkish Airlines pretendía volver a entrar en la primera plana del panorama futbolístico internacional, una primera plana que perdió tras su expulsión por parte de Qatar Airways tras la llegada de la firma qatarí al patrocinio del club azulgrana.

Y a pesar de que la compañía firmó importantes acuerdos, no sólo dentro del mundo del fútbol, sino también en otros deportes para convertirse en patrocinador oficial de eventos y/o entidades deportivas, el gran objetivo de la compañía turca comenzaba a coger forma con un único y claro fin: volver a esa actualidad a lo grande, patrocinando un evento lo suficientemente mediático para recuperar posiciones en un sector tan sumamente complicado.

Ni blanco ni negro sino todo lo contrario



Con este escenario, Turkish Airlines planeó durante meses la posibilidad de volver a lo grande, patrocinando la mejor competición de clubes a nivel mundial: la UEFA Champions League, un anuncio que debía convertirse en el nuevo punto de partida de la compañía para recuperar posiciones en el mercado.

Sin embargo, lo acontecido viene a ser considerado como un importante error que puede generar toda una crisis de reputación de imagen a nivel mundial. El pasado martes, hace tan sólo unas horas, Turkish Airlines emitía un comunicado oficial enviado a la Bolsa de Valores de Estambul (cotiza en ella) en la que afirmaba a sus inversores y accionistas que a partir de la próxima temporada la marca se incorporaba al equipo de patrocinadores oficiales de la entidad por tres años: desde la 2015/2016 hasta la 2017/2018.

El golpe de efecto conseguido, sencillamente impresionante. La recuperación de la imagen de la marca dentro del sector comenzaba a experimentar una importante subida a la espera del anuncio y confirmación oficial. Pero lo que sucedió después provocó justo el efecto contrario: el inicio de una importante crisis de reputación a nivel internacional de la compañía cuyos efectos aún están pendientes de ser calibrados.

Así, lejos de haber notificación oficial por parte de UEFA o de la propia compañía fuera del círculode sus inversores y accionistas, lo que sí hubo fue otro comunicado remitido igualmente a la Bolsa de Valores de Turquía y con destino a sus accionistas e inversores en el que se reconocía que a la fecha actual aún no hay ningún tipo de acuerdo oficial al respecto, algo que provocó una importante afectación a la cotización de sus valores.

Por lo tanto, habrá que esperar para conocer si, definitivamente, Turkish Airlines se incorpora a un elitista grupo en el que se encuentran firmas como Gazprom, Nissan, Playstation, UniCredit, Heineken o MasterCard.

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