Messi y CR7 con sus nuevas botas para el Clásico
  • Las dos compañías llegan al Clásico del próximo domingo envueltas en problemas aunque con la misma estrategia: potenciar su marca a través de sus dos grandes embajadores



Con un clima enormemente enrarecido en el Reino Unido y con otro no menos cordial en su relación con su principal estrella. Así llegan adidas y Nike al clásico del fútbol español el próximo domingo, velando armas con sus principales armas pero con un entorno que no hace que las mismas presten toda la atención necesaria a un duelo donde dirimen la primacía de una sobre la otra a nivel mundial.

A adidas comienzan a "odiarla" en el Reino Unido



La marca llega al clásico del próximo domingo con un ambiente sumamente enrarecido en la compañía. A nivel mundial, su anuncio de no renovar una vez concluya en el año 2017 la relación que le une a la NBA ha hundido a casi mínimos históricos el valor de la imagen de la marca dentro del sector, donde se considera un nuevo paso en falso (otro más) de los tantos que lleva dados adidas en los últimos años y que le ha llevado a la situación actual, con una crisis institucional importante y con una pérdida de posición dentro del mercado cada vez mayor.

En ámbito mucho más focalizado, en el Reino Unido, su estrategia por querer llevar a la máxima expresión la campaña #therewillbehaters ha provocado una reacción en la filial británica de la compañía traducida en una respuesta a cada improperio que desde las redes sociales se lanzaban contra la firma o contra cualquiera de sus embajadores, contestando en tono irónico cuantos ataques recibía ella o sus grandes cracks dentro del mundo del fútbol en lo que parece una estudiada estrategia dentro de su #therewillbehaters. Sin embargo, la puesta en marcha de la misma está provocando justo el efecto contrario al perseguido: que los aficionados verdaderamente comiencen a "odiar" a la compañía por esos aires prepotentes con los que está respondiendo a cada confrontación en las redes sociales.

Nike-Cristiano Ronaldo: problemas en el paraíso



Nike no llega tampoco mucho más allá. Aunque a nivel institucional las cosas pueden irle algo mejor que a su gran rival, en el apartado de embajadores, su relación con el gran embajador de la compañía dentro del mundo del fútbol a nivel mundial, la estrella que fue capaz de coger el testigo de David Beckham tras la retirada de éste en el mundo de la publicidad, Cristiano Ronaldo, comienza a mostrar signos de debilidad.

El lanzamiento, sin ni tan siquiera comunicación previa, de una línea de calzado propia por parte del portugués, CR7 Footwear, y la reacción, para muchos excesiva, de la firma con respecto a su gran estrella, a la que llegó a lanzar un ultimátum que comprometía la viabilidad de su alianza, ha provocado una crisis que ha venido a sumarse a la incómoda situación que el luso vive en su club desde comienzos de año, coincidiendo precisamente con su ruptura a nivel sentimental de su hasta entonces pareja, motivo de su preocupante situación anímica para muchos. La situación ha degenerado tanto que son ya muchos los que comienzan a visualizar un futuro del jugador portugués lejos de la marca del swoosh en el corto-medio plazo, algo impensable hace tan sólo un año cuando renovó por los norteamericanos a cambio de una cifra cercana a los 9 millones de euros anuales.


El Clásico, paréntesis para sus preocupaciones



Sin embargo, si hay un acontecimiento deportivo capaz de hacer olvidar a las compañías sus peculiares situaciones personales y centrarse en el mismo con el único objetivo de asestar el golpe definitivo a su gran rival, ese no es otro que un enfrentamiento FC Barcelona - Real Madrid, expresión máxima de la rivalidad existente entre ambas compañías llevado al grado supremo.

La disputa de un FC Barcelona - Real Madrid supone una confrontación a todos los niveles entre ambas firmas. adidas estará presente en el Clásico como sponsor técnico del Real Madrid mientras que su gran rival, Nike, lo estará en el mismo papel pero en el FC Barcelona. Por su parte, a nivel de embajadores, las tornas varían: el gran embajador de los alemanes, Leo Messi, milita en el FC Barcelona (Nike), mientras que el gran representante (aún hoy) de Nike, Cristiano Ronaldo, lo hace en el Real Madrid (adidas). Y es precisamente en estos dos cracks donde las dos marcas parecen haber puesto todos sus esfuerzos.

Así, hace un par de días adidas incluía en su campaña #therewillbehaters al gran "odiado" de la compañía: el argentino Leo Messi, que se colaba en las mismas con la presentación de unas nuevas botas que estrenó en el día de ayer, las Pibedebarrio y que, precisamente, han dado mucho que hablar en forma de crítica entre los aficionados azulgranas por su peculiar diseño, donde el color blanco es el color predominante.

Nike no le ha ido a la zaga. Y para la disputa del clásico del domingo también ha presentado unas botas especiales que lucirá el portugués, su todavía gran embajador, en el Camp  Nou: las nuevas Nike Mercurial Superfly CR7 Silverware, en color plateado, con el que el jugador tratará de dar lo mejor de sí sobre el terreno de juego en el Camp Nou.

Dos marcas, dos idénticas estrategias y dos situaciones paralelas a nivel propio que durante al menos algo más de 90 minutos,


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