• FIFA aprueba en la reunión de ayer que el Mundial de Qatar 2022 se disputará en los meses de noviembre y diciembre

  • La fecha de la final será justo una semana antes de Navidad, el 18 de diciembre

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Para muchos, la decisión adoptada por la FIFA con respecto a la fecha, ya confirmada de manera oficial, de la Final del Mundial de Qatar 2022 no supone más que un tiro en el pie del propio organismo que amenaza con convertirse en el toque de gracia a una más que debilitada imagen de FIFA a nivel mundial.

Ya es oficial: será el 18 de diciembre



No hay marcha atrás. El Comité Ejecutivo de FIFA, reunido en el día de ayer en Zurich, ha confirmado que la Final del Mundial de Qatar de 2022 se disputará el 18 de diciembre, día nacional de ese país, en un torneo que durará 28 días (4 menos que en ediciones anteriores) y que se disputará desde el 19 de noviembre hasta el 18 de diciembre.

La decisión de FIFA obligará a una ajustadísima y complicada remodelación del calendario oficial dentro del fútbol a nivel Mundial, con importantes damnificados que se dejarán en el camino, sobretodo, la mayoría de ligas nacionales.

"Preparen sus demandas"



Para muchos, la decisión de la FIFA no es más que otra desacertada postura a las que tan acostumbrado les tiene en los últimos años el organismo. La celebración del Mundial en los citados meses supondrá para la entidad un importantísimo y preocupante daño a su imagen que se puede traducir en la pérdida de muchos millones de euros procedentes de dos vías.

La primera y fundamental: la que lleguen por vía demandas. Ya hay más de un patrocinador oficial de la competición que anunció en su momento que demandaría a FIFA si el Mundial cambiaba de fechas. Recordemos que en las cláusulas de elección del citado Mundial se recogía expresamente que el mismo debía disputarse de manera obligatoria entre los meses de junio y julio, y con esas condiciones se han firmado los acuerdos con los patrocinadores. La demanda que le puede llegar a FIFA por esta vía puede ser multimillonaria.

Pero no queda ahí exclusivamente el asunto. La decisión va a provocar otra importante vía de escape de dinero de las arcas de FIFA con destino a ligas nacionales y asociaciones de futbolistas, a los que deberá indemnizar tanto a unos como a otros para compensar el cambio de fechas en el calendario.

En definitiva, una decisión que no hace más que arrojar más lecha a un fuego donde FIFA está quemando todas sus naves a nivel institucional y que pueden provocar un antes y un después en el organismo y en la manera de proceder a la hora de gestionar y conceder la organización de sus eventos.



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